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domingo, 17 de diciembre de 2017

Comunicado de Clínica Panaderos

Ante la negativa unilateral de Adeslas SegurCaixa (@AdeslasS) y DKV Seguros (@DKVSeguros) para renovar nuestro acuerdo de prestación de servicios para el año 2018, que lamentamos profundamente, nos vemos obligados a publicar el siguiente comunicado, de especial interés para los mutualistas de MUFACE, ISFAS y MUGEJU:
  • Desde hace más de diez años, Clínica Panaderos ha venido prestando atención sanitaria de excelente calidad a todas las personas que han acudido a nuestra clínica, como demuestra el hecho de que el número de pacientes que atendemos continúa aumentando a diario. Los miles de historias clínicas así lo acreditan. El convencimiento de que la atención a la salud es más un servicio que un negocio nos ha llevado a escuchar sin prisas, a dar a cada paciente toda la dedicación que merecía, a coordinarnos entre los profesionales sanitarios que forman parte de nuestra plantilla y, en definitiva, a ser una de las policlínicas más apreciadas en Valladolid.
  • Ni Adeslas SegurCaixa ni DKV Seguros han dado ninguna explicación oficial más allá de una genérica "restructuración del servicio", para justificar la no continuidad del mencionado acuerdo, sin darnos posibilidad de contrastar puntos de vista, ni plantear cualquier otra alternativa.
  • La no continuidad del acuerdo de prestación de servicios que Adeslas SegurCaixa y DKV han decidido se traduce en que, no por decisión nuestra, sino por imposición de dichas compañías, a partir del 1 de enero de 2018:
    • No podremos atender a ningún asegurado de Adeslas SegurCaixa ni de DKV Seguros de las mutualidades MUFACE, MUJEGU e ISFAS, aunque sí  a las personas con pólizas privadas de ambas aseguradoras.
    • Seguiremos atendiendo con toda normalidad a los asegurados de ASISA, tanto mutualistas como de pólizas privadas, así como a los asegurados de las demás compañías que veníamos atendiendo hasta ahora (MAPFRE Caja Salud, MEDIFIATC, Sanitas, Caser, etc.).
  • Nos vemos obligados a dejar nuestras actuales instalaciones de la C/ Panaderos 42, bajo (47004 Valladolid). Se trasladan al edificio del Sanatorio Sagrado Corazón, de Valladolid (C/ Fidel Recio, 1, 6º planta) las siguientes consultas:
    • Medicina General (Dr. José Miguel López Matía) 
    • Otorrinolaringología (Dr. Carlos López Azanza)
    • Centro Psicotécnico (reconocimiento de conductores, permisos de armas, seguridad privada, etc.).
  • Los teléfonos de contacto no cambian: 983 213 713 para consultas y 983 343 781 para el Centro Psicotécnico.
Iremos informando oportunamente de otros cambios. Recordamos a los mutualistas de Adeslas SegurCaixa y DKV Seguros que, si desean seguir contando con nuestra atención sanitaria, pueden solicitar el cambio de entidad a ASISA durante el próximo mes de enero.

Aprovechamos la ocasión para mostrar nuestra gratitud a todas las personas que nos han acompañado a lo largo de estos años y esperamos que puedan seguir confiando en nosotros.

Dr. José Miguel López Matía
Director médico - Clínica Panaderos
Cuídate y déjanos cuidarte!!!

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La enfermedad de chagas: ¿te suena?

La enfermedad de chagas, una de las llamadas enfermedades de la pobreza, a muchísimas personas ni les suena. O les suena a algo que existe en países lejanos. Pero la realidad es que, con los movimientos migratorios, se va extendiendo por diferentes países alejados de sus zonas endémicas y, entre ellos, por España, donde se calcula que puede haber más de 70.000 personas infectadas. Y decimos "se calcula" porque la mayoría de las personas que la tienen ni siquiera lo saben.

El chagas es una enfermedad silenciosa, que se contagia en zonas rurales pobres de América Latina, principalmente Bolivia, aunque está presente desde Méjico hasta Sudamérica y cuenta con algunos reservorios en Canadá. Esta enfermedad es transmitida por un insecto llamado "vinchuca", un tipo de chinche, concretamente el de la especie Triatoma infestans. Cuando pica, suele dejar sus excrementos en la zona y, al rascarse o frotarse la picadura, ojos, nariz, etc., el parásito Trypanosoma cruzi presente en dichos excrementos penetra en el organismo. Aparte de la picadura directa, también se puede producir la transmisión de madre a hijo durante el embarazo, así como por una transfusión de sangre o transfusión de un órgano contaminado o por vía oral, mediante la ingesta de alimentos contaminados (carne o sangre de animales infectados, partes aéreas de vegetales contaminados con heces, etc.).
Vinchuca (Triatoma infestans), vector del chagas

En países no endémicos, como España, la transmisión es prácticamente inexistente, excepto en el caso madre-hijo, pues el control sobre transfusiones y órganos para trasplantes, hacen imposible esta vía y, hoy por hoy, no existen insectos que puedan transmitirla por picadura directa o por contaminación de alimentos. La contaminación directa de persona a persona no es posible y sólo se podría infectar el personal de laboratorios de investigación que trabajan con muestras que contengan el Trypanosoma cruzi, por lo que la posibilidad es realmente remota.

¿Y por qué es una enfermedad silenciosa? Porque tras la infección inicial, los primeros síntomas (fiebre, síntomas gripales, erupción cutánea, párpado inflamado) pueden desaparecer de forma espontánea, pero, si no se trata, la infección queda en el cuerpo, donde puede permanecer latente durante más de 20 años y dar lugar posteriormente a complicaciones mucho más graves, como la miocardiopatía chagásica (inflamación del músculo cardíaco) potencialmente mortal, y problemas gástricos graves. Así pues, los síntomas de la primera fase (que podríamos decir fase aguda), aunque pueden presentarse de forma muy leve son:
  • fiebre
  • malestar general
  • hinchazón de un ojo si la picadura está cerca de éste
  • área inflamada y enrojecida en el sitio de la picadura del insecto
Después de esta fase, la enfermedad entra en remisión y, como hemos dicho, los síntomas de la fase crónica pueden tardar años en aparecer. si se presentan, pueden incluir:
  • estreñimiento
  • problemas digestivos
  • insuficiencia cardíaca
  • dolor abdominal
  • latidos cardíacos fuertes o acelerados
  • dificultades para tragar
Zonas endémicas de la enfermedad de chagas
En cuanto a la prevención, no hay vacuna para la enfermedad de chagas. La prevención se centra en intentar controlar los insectos que la transmiten, mediante medidas de desparasitación y profilaxis (por ejemplo el rociado de las viviendas humildes de zonas endémicas con insecticida), así como en el manejo seguro de la sangre y los órganos para transfusiones, trasplantes o para el estudio en laboratorio.


Respecto al tratamiento, esta enfermedad puede tratarse con benznidazol, y también con nifurtimox, que matan al parásito y son eficaces casi al 100% para curar la enfermedad si se administran al comienzo de la infección en la etapa aguda, incluso en los casos de transmisión congénita. Sin embargo, su eficacia disminuye a medida que transcurre más tiempo desde el inicio de la infección. Además, en la fase crónica pueden presentarse efectos adversos a la medicación hasta en un 40% de los casos, por lo que es el médico quien debe valorar cada caso concreto.

El tratamiento con estos medicamentos también está indicado en caso de reactivación de la infección (por ejemplo, por inmunodepresión) y en los pacientes al principio de la fase crónica. También puede ser necesario administrar un tratamiento específico para las manifestaciones cardíacas o digestivas que frecuentemente se presentan tras esa reactivación.

¿Existe peligro de contraer el chagas en España? Ya hemos dicho que no, puesto que no hay vinchucas ni otros insectos transmisores, y que las transfusiones de sangre y el transplante de órganos son seguros. Y si viajamos a alguna de las zonas endémicas, al ser el chagas la enfermedad de la pobreza, no es fácil contagiarse si viajamos a través de los circuitos turísticos habituales. En caso de visitar otras zonas con alojamientos más modestos, las medidas de prevención habituales incluyen el uso de mosquiteros tratados con insecticidas de acción prolongada, el uso de ropa protectora y la aplicación de repelente de insectos en las áreas expuestas de la piel.


Fuentes:

jueves, 21 de septiembre de 2017

Alzhéimer y pérdida ambigua en el cuidador principal

A finales de los 90, la profesora e investigadora Pauline Boss denominó "pérdida ambigua" a un sentimiento que se produce como resultado de la pérdida de un ser cercano (normalmente un familiar, cónyuge, etc.) sin la verificación real de su muerte o sin la seguridad de si va a volver, o si conseguirá ser como era antes. Es como perder a alguien sin perderlo del todo. Por ejemplo, en el caso de conflictos bélicos, catástrofes naturales o desapariciones de personas, la familia puede haber perdido a un allegado, pero cuando no se recuperan los restos mortales, no hay certeza total de esa pérdida. Creemos que la persona en cuestión no está, pero podría estar en otro sitio o... Siempre se albergan dudas, pues no hay un momento concreto en que comience el duelo (no hay un cuerpo que velar, ni entierro), que en muchos casos se reconoce como el primer paso para aceptar y superar la situación.


Cuando una persona padece alzhéimer en una fase avanzada de deterioro cognitivo grave y con una dependencia prácticamente total de sus cuidadores, en las personas muy cercanas puede producirse esa misma pérdida ambigua, puesto que el cuerpo está, pero esa persona ya no es lo que era, su personalidad ha cambiado, no podemos comunicarnos con ella... En definitiva, la persona está, pero no es quien fue, es un desconocido. Sigue siendo una persona con toda su dignidad, pero ya no es la persona de quien nos enamoramos, o de quien nacimos, etc.

No es infrecuente que el cuidador principal* (normalmente su cónyuge o una de las hijas) sea la persona que más sufre esa pérdida ambigua, la cual puede general múltiples problemas en su vida personal, familiar y social. Quien la padece puede caer fácilmente en la fatiga emocional, depresión, ansiedad, parálisis psicológica e incluso enfermedades psicosomáticas. Pero la pérdida ambigua no es una patología individual, sino, en palabras de la propia doctora Boss, un "desorden relacional", pues procede del contexto exterior y no de la mente de quien la padece.

Esta pérdida ambigua se suma al estrés y la sobrecarga del cuidador o cuidadores principales, a sentimientos de soledad, al abandono de las actividades de ocio y realización personal, a sentimientos de culpa (muchas veces por pensar que no se cuida lo suficientemente bien al enfermo), e incluso a la ira. A veces el cuidador desea que esta situación que lo desborda termine cuanto antes, lo cual le genera, a su vez, remordimientos, por llegar a desear la muerte de la persona a quien cuida. Con todo ello, la situación emocional, e incluso física, del cuidador personal puede ser devastadora.

Para minimizar los efectos negativos de la pérdida ambigua y facilitar la adaptación a la nueva situación, Pauline Boss establece un modelo cíclico de intervención familiar, con una serie de pasos dirigidos a encontrar significado a la situación, recuperar el control, reconstruir la identidad, normalizar la ambivalencia y reconstruir al esperanza.

Queremos insistir en la intervención familiar, pues la doctora Boss piensa que, al ser un problema relacional y no externo, es toda la familia la que debe involucrarse, redefinir sus roles y adaptarse a la situación traumática. La terapia exclusiva al cuidador principal podría acentuar su sentimiento de soledad y empeorar el trauma de la pérdida ambigua.

En cualquier caso, ya sea mediante terapia familiar, mediante apoyo de asociaciones de enfermos de alzhéimer (u otras), redes sociales específicas, mediante el reajuste de los roles, el reparto de tareas y la corresponsabilidad en el núcleo familiar, es importantísimo que el cuidador principal se sienta respaldado y tenga tiempo y energías para cuidarse a sí mismo y desarrollar su proyecto de vida. Es necesaria la colaboración de todos los implicados, para poder dar respuesta, no sólo a lo urgente, sino también a lo importante.


Nota: Hablamos de "cuidador principal" utilizando el genérico masculino, por no repetir innecesariamente "cuidador y cuidadora". Pero, estadísticamente, más del 80% son cuidadoras. Es imprescindible reconocer la importancia de su esfuerzo.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Chavales: hora de limitar el uso del móvil (y II)

En la anterior entrada sobre este tema dábamos pistas sobre comportamientos que, en niños y adolescentes, no pueden indicar un uso excesivo de los dispositivos electrónicos, y de la necesidad de establecer reglas para que limiten dicho uso, en especial ahora, que terminan las vacaciones y vuelven las "obligaciones". Muchas de estas reglas surgen simplemente del sentido común como respuesta a la necesidad de fijar límites. Lógicamente, los niños y adolescentes al principio se rebelarán contra estos límites, pero si los hemos establecido con cabeza, acabarán aceptándolos y beneficiándose de ellos.

Deberíamos intentar que los menores consigan:

  • Un tiempo para cada cosa: la hora de los deberes no es para leer whatsapps, ni la hora de dormir es para ver vídeos en la tablet. La hora de comer o cenar en familia es la hora de hablar, comentar lo ocurrido en el día, conocerse, incluso discutir (educadamente). Así mismo, la hora de relajarse y jugar con el móvil es hora de eso, no de hacer otras muchas cosas a la vez. Hacer varias cosas a la vez, cuando no es necesario, puede perjudicar a su capacidad de concentración y facilitar la dispersión, puesto que no pasan mucho rato en ninguna actividad, sino que cambian constantemente de una a otra y luego otra... Así, en el campo se la Psicología se habla de la "monkey mind", como si nuestra mente fuese precisamente un mono inquieto que salta de un árbol a otro y es incapaz de estar un rato parado y concentrado en una actividad concreta.
    Imagen de New York Metro Parents
  • Un lugar para cada actividad: la cama de un niño o adolescente es para dormir, no para acostarse con el móvil o la tablet en la mano. Porque es fácil que acaben perdiendo horas de sueño, que al día siguiente afectarán a su concentración, rendimiento escolar e incluso estado de ánimo (cansancio, mal humor, etc.).
  • El móvil sirve para muchas cosas, pero...: recomendamos que tengan un despertador y una calculadora. Ya sabemos que el móvil tiene calculadora y la necesitan, por ejemplo, para los deberes de "mates". Y también puede usarse como despertador. Pero además tiene muchas otras funciones y, si queremos que el tiempo de deberes sea tiempo de deberes y el de dormir, para dormir, es mejor evitar la tentación de dejar a su alcance un móvil encendido mientras estudian o duermen.
  • Internet, a la vista: el ordenador principal de la casa debe estar en un lugar común y a la vista de los padres. Navegar en Internet para hacer las tareas o ampliar conocimientos no puede ser un pretexto para perderse por vete a saber qué páginas. Igual que ayudamos a los bebés a que empiecen a andar y luego a que, de niños, aprendan a andar en bicicleta, también necesitan ayuda para aprender a desenvolverse adecuadamente en un mundo digital que, además de ser en muchos aspectos maravilloso, es potencialmente peligroso.
  • El control parental, con respecto a los derechos de los menores, es no solamente una potestad, sino también un deber de los padres o tutores legales. El derecho a la intimidad no puede implicar que nos desentendamos totalmente de los posibles riesgos.
Con todo esto y después de haber observado atentamente durante unos días el uso de los menores hacen de los dispositivos móviles, es hora de establecer unas reglas que limiten y racionalicen su uso, para que su experiencia sea enriquecedora y carente de riesgos. Para ello, conviene hablar con ellos, de manera que se pueda llegar a un acuerdo, en la medida de lo posible. Pero dejando claro, si no hay acuerdo, que las normas las ponemos los adultos y queremos que, al menos, las entiendan y las cumplan. Y que las cumplan. Para ello, debemos fijar claramente las consecuencias del incumplimiento de esas normas, porque no sirve marcar unos límites si, cuando los transgreden, no pasa nada. Aunque el objetivo no debe ser castigar por castigar, sino corregir comportamientos inadecuados para ayudar a que lleguen al comportamiento adecuado.

Conviene también poner las normas y acuerdos por escrito, para que no se olviden, ni se relajen o se vayan modificando involuntariamente con el tiempo. Una buena forma es redactar una especie de contrato, que firmarán el padre y/o la madre, y los menores. Para los menores de 13 años la Policía Nacional propone que los padres y el menor firmen contrato dentro de un pacto familiar para el buen uso (seguro) de la Red y el móvil, que puedes ver aquí. Puede ser un buen punto de partida, aunque, para niños de menos edad, es recomendable simplificarlo para que sea más comprensible.

Por su parte, la Asociación Americana de Pediatría propone la creación de un "plan familiar para el consumo mediático" que se puede realizar utilizando su herramienta online (en español)[]. Entre las propuestas para adolescentes (13-18 años) señalan:

  • Crear zonas sin pantallas, como la cocina o el comedor, donde se realicen las comidas y cenas o reuniones familiares, totalmente libres de móviles y otros aparatos.
  • Que los dispositivos se recarguen en el dormitorio de los padres o en otras zonas comunes, pero nunca en el dormitorio de los adolescentes.
  • Crear horarios sin pantallas, como las comidas
  • Evitar usar dispositivos móviles o ver la televisión como mínimo una hora antes de dormir. Tampoco durante el tiempo de familia, en la escuela, mientras se hacen los deberes, mientras se cruza la calle, ni en el coche (excepto durante trayectos largos, siempre que, evidentemente, no se sea el conductor).

Algunas propuestas, como la de no usar el móvil durante los trayectos cortos en el coche, pueden ser discutibles, pero la mayoría son, simplemente, de sentido común. En todo caso, no podemos olvidar la importancia del ejemplo y, si queremos que nuestros hijos compartan con nosotros algún rato, sin las constantes interrupciones de sus móviles, hagamos lo mismo con el nuestro y apaguémoslo cuando ellos lo hagan. Entre todos es más fácil conseguir que los menores usen los dispositivos electrónicos para su beneficio, alejando los posibles riesgos.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Chavales: hora de limitar el uso del móvil (I)

En la anterior entrada de nuestro blog ya comentábamos que las vacaciones (y especialmente las de verano, por ser más largas) son más proclives a que el abuso de dispositivos móviles se intensifique, pues no hay tiempo de clase o trabajo, ni tareas, ni actividades extraescolares y las reglas son mucho más relajadas. Y los padres también están de vacaciones y, en muchos casos, menos pendientes del tiempo que pasan sus hijos delante de las pantallas, lo cual es, en cierto modo, lógico. Pero en bastantes casos el uso que han estado haciendo de los dispositivos electrónicos ha sido excesivo, y en algunos casos puede cruzar la barrera de lo adictivo.

La afirmación que acabamos de hacer no es gratuita. Algunos estudios que se han llevado a cabo recientemente han demostrado que los smartphones, tablets y videoconsolas afectan al córtex frontal del cerebro (que interviene en las funciones ejecutivas y el control de impulsos) de la misma manera que la cocaína, y también elevan los niveles de dopamina. Por ello, algunos investigadores llaman a las pantallas "cocaína electrónica" o "heroína digital". 

Sin embargo, las vacaciones terminan y se va acercando el momento de comenzar el curso, con todo lo que conlleva en cuanto a deberes, horarios de estudio, descanso y también sueño. Así que nos planteamos la necesidad de que los niños y adolescentes se "desenganchen", al menos un poco, del móvil y limiten su uso para aprovechar mejor el tiempo. Pero, ¿cómo lo hacemos? No es tarea fácil, porque es mucho más agradable pasar el rato chateando por Whatsapp o comentando fotos de la pandilla en Instagram.
Imagen de Dreamstime.com

Lo primero que tenemos que observar es el grado de dependencia que nuestro hijo o hija (no es exclusivo de los chicos) tiene a las pantallas, principalmente al móvil. Si está nervioso, deprimido, desganado o irritable cuando no esta delante de una pantalla, el asunto empieza a ser preocupante y si tiene reacciones violentas cuando intentamos que lo deje, te recomendamos consultar con un especialista cuanto antes. Otros comportamientos a los que debemos prestar atención son:
  • la búsqueda compulsiva de redes wifi o cobertura cuanto está fuera de casa, 
  • usar el móvil mientras hace otras cosas, como estudiar, deberes, etc.
  • usarlo constantemente cuando está con amigos, come o cena...
  • mentir sobre el tiempo que pasa conectado
  • empeñarse en llevarse el móvil a su habitación a la hora de dormir
  • preferir las relaciones virtuales a las reales
  • abandonar otras actividades que antes le gustaban, como el deporte, grupos infantiles o juveniles, leer, etc.
Cuantos más comportamientos de los anteriores detectes, más necesaria es la ayuda de un profesional. Si no lo consideras tan preocupante, en cualquier caso es necesario limitar el tiempo de uso y establecer reglas que eviten que el problema empeore. Y hacerlo lo antes posible, para evitar que su vida escolar, personal, familiar y social se vea perjudicada. De ello hablaremos en la próxima entrada de nuestro blog.

viernes, 11 de agosto de 2017

Estas vacaciones toca... Aburrirse!!!


Desde hace tiempo venimos hablando en este blog del excesivo uso que, con bastante frecuencia, hacen los niños y adolescentes de los dispositivos móviles (smartphones y tablets sobre todo), que los lleva a estar permanentemente hiperconectados y pendientes, prácticamente en exclusiva, de las pantallas, en lugar de las personas, los paisajes u otras actividades que a priori podrían ser interesantes, pero que, para ellos, carecen de aliciente.

Últimamente se habla del FOMO (Fear of Missing Out) y el FOBO (Fear of Being Offline), el miedo a perderse algo o a estar desconectado, que los lleva a esa hiperconexión, a esa necesidad de estar comprobando las redes sociales, contestando mensajes de Whatsapp, comprobando sus páginas de Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter, etc., y, además, a depender en exceso de la aprobación de los demás, para lo cual comparten constantemente fotos, vídeos y comentarios, buscando los ansiados "likes" (dando, con frecuencia, más datos personales e imágenes de lo que sería recomendable).

Por otra parte, las vacaciones (y especialmente las de verano, por ser más largas) son más proclives a que el uso de dispositivos móviles se intensifique, pues no hay tiempo de clase o trabajo, ni tareas y las reglas son mucho más relajadas. En esta entrada de nuestro blog hablábamos también de la comodidad de algunos padres por tener a sus hijos cerca y entretenidos con el móvil. Da menos trabajo tenerlos sentados al lado sin moverse, mirando el móvil, que estar pendiente de si se alejan con el balón o se caen de la bici, o molestan a los demás... Hace años las famosas dos horas de espera para hacer la digestión antes del baño eran una auténtica tortura, tanto para los niños, que se pasaban las horas preguntando "¿Me puedo bañar ya?" como para los padres, que tenían que contestar la misma pregunta cien veces. Ahora ese rato se hace mucho más llevadero: un par de horas con el móvil o la tablet y solucionado.
Imagen de Shutterstock

Y es que muchos chavales protestan constantemente si no tienen delante una pantalla: "Me aburro". Pues este verano, estaría bien que se aburriesen algún rato que otro. Porque aburrirse tiene algunos efectos muy positivos para la maduración de niños y adolescentes.

No nos referimos, por supuesto, a un aburrimiento tedioso día tras día y hora tras hora, pero sí a un rato de aburrimiento de vez en cuando, que les puede ayudar a:

  • Mirar hacia dentro (en lugar de estar pendientes de estímulos externos), pensar, analizar sus propias emociones y sus sentimientos.
  • Desarrollar su creatividad imaginando formas de superar ese aburrimiento, inventando situaciones e historias...
  • Realizar otras actividades que pueden no hacer habitualmente, como jugar, hacer deporte, leer, disfrutar de la naturaleza, etc. (lo cual también ayudará a mejorar su salud).
  • Potenciar su autonomía, al propiciar que encuentren sus propias soluciones a ese aburrimiento.
  • Estrechar las relaciones sociales reales con amigos, familiares, otros niños o adolescentes que no conocían...
  • Descubrir cualquier otra actividad (sana y segura) que se les ocurra.

Por eso, nuestra propuesta para lo que queda de verano y para futuros fines de semana, vacaciones, etc., es dedicar un rato diario al "apagón tecnológico", durante el cual tendrán que prescindir (y nosotros con ellos, pues el ejemplo es muy importante) de todas las pantallas. Así les daremos la oportunidad de aburrirse y, también, de encontrar salida a ese aburrimiento. Al principio tal vez tengamos que sugerirles actividades, pero conforme se vayan descubriendo que se pueden hacer muchas cosas divertidas e interesantes sin móvil, nos costará menos trabajo que sepan gestionar de manera positiva sus ratos de aburrimiento. Debe quedar claro que sugerir, orientar o aconsejar no significa entretener: lo importante no es que entretengamos a nuestros hijos si están sin móvil, sino que ellos aprendan a entretenerse. Se trata de que piensen, imaginen y hagan por sí mismos. Y nosotros también nos beneficiaremos de algún rato sin pantallas, pues el aburrimiento es bueno también para los adultos.

¿Y durante cuánto tiempo? Pues cada familia tiene que decidirlo, pero creemos que, para empezar, un mínimo de una hora al día sin pantallas estaría bien. De todas formas, si dedicamos un día a cronometrar los ratos que realmente pasan nuestros hijos delante de una pantalla (sin que ellos se den cuenta), sabremos si su nivel de dependencia requiere una intervención inmediata, e incluso ayuda profesional.

En todo caso, ya sabes, si quieres que estas vacaciones sean inolvidables para tus hijos, ayúdales a que se aburran un poco.

domingo, 28 de mayo de 2017

"¡Bueno para mí!" es... Bueno para ti

Celiaquía, intolerancia a la lactosa, alergia a los cacahuetes o al marisco... Cada vez hay más productos en los estantes de los comercios. Así cada día es más complicado llenar la cesta de la compra, especialmente cuando hay alergias, intolerancias u otros factores que limitan de cualquier modo la selección dentro de la amplia oferta disponible. Además, cada día hay más preocupación por el bienestar y por cuidar la alimentación, como factor que mejora la salud. 

Pero hoy queremos presentarte una aplicación que puede ayudar en esta tarea, y no sólo en las alergias o intolerancias que te hemos mencionado, sino en bastantes más. Se trata de Bueno para mí, una aplicación que analiza los ingredientes de los productos que vas a comprar y te avisa en caso de que alguno de los ingredientes no sea bueno para ti, de acuerdo con el perfil que hayas definido previamente.

Hay muchas apps sobre una alergia o intolerancia concreta, pero ésta no solo incluye los 14 alérgenos principales de declaración obligatoria (gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, lácteos, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, moluscos y altramuces), sino 23 condicionantes más. Entre ellos, algunos que, por razones culturales, religiosas (Budismo, Haram/Halal, Kosher) o por preferencias personales (vegetarianismo, veganismo) decides evitar. Puedes consultar la lista completa en su página web www.buenoparami.com. 

Esto es lo primero que, a nuestro juicio, la hace diferente de otras aplicaciones: la alta personalización del perfil de usuario, que puedes modificar cuando quieras para añadir, cambiar o eliminar características. Además, puedes incluir hasta cuatro perfiles diferentes en la misma app, por lo sirve para distintas personas con distintas alergias o intolerancias en el mismo dispositivo.

El funcionamiento es sencillo. Una vez instalada la aplicación, puedes optar por registrarte o continuar en "modo demo", o sea, sin registro. Este modo es totalmente funcional, aunque si deseas utilizar tus perfiles en más de un dispositivo, registrándote como usuario simplificarás la tarea. En la parte de abajo de la pantalla, en el centro, hay un botón que activa el escáner. Colocando frente a la cámara del smartphone o la tableta el código de barras del producto, se escaneará rápidamente y te mostrará en pantalla el nombre del producto (si se encuentra en su base de datos) y unas barras de colores con la información del perfil que hayamos elegido: 14 alérgenos principales, lactosa, altramuces..., o lo que deseemos. Los colores rojo, amarillo o verde, muestran respectivamente presencia del producto correspondiente (rojo), si contiene trazas o es necesario comprobar el envase (amarillo) o si se encuentra libre de dicho producto (verde). Tocando en cada una de las barras de color se amplía la información que contiene. También se muestran otros ingredientes, así como tres botones para indicar si la información mostrada es adecuada, errónea o si se envía un comentario adicional.

Esta última característica es importante, pues permite la colaboración de los usuarios, que pueden enviar correcciones (si se observasen en algún producto), ampliar la información o enviar datos de algún producto que no se encuentre en sus bases de datos. Hicimos la prueba enviando una foto y datos de un producto y al día siguiente, sábado ya estaba incluido, lo cual nos pareció muy rápido. En nuestras pruebas con productos habituales de la cesta de la compra, hemos hecho un muestreo de diversos alimentos (embutido, queso, conservas, snacks, lácteos...) de marcas comerciales y marca blanca de varias cadenas de alimentación distintas y la aplicación contenía información de aproximadamente el 90% de los productos. Según su web tiene información de unos 50.000 productos.  Pero con esa rapidez de actualización, los usuarios pueden enviar datos de los productos que aún no estén en esa base de datos, procedimiento sencillo que ayudaría a que esas bases de datos se ampliasen cada vez más.

Cuando escaneamos un producto y nos muestra su nombre, podemos añadirle etiquetas personalizables. Por defecto vienen las etiquetas "favoritos" y "lista de la compra", pero podemos modificarlas e incluso añadir otras a nuestro gusto.

En la parte inferior de la pantalla, a la derecha del botón de acceso al escáner, vemos el icono de una lupa, que nos lleva a otra pantalla con un buscador de aditivos alimentarios, los famosos "códigos E". Sólo hay que introducir el número correspondiente y nos mostrará la información pertinente de inmediato. Además, en la parte izquierda hay otro botón con una flecha hacia atrás, que muestra el historial de productos que hemos escaneado anteriormente.

En cuanto a la instalación y funcionamiento, hemos probado la versión para Android de Bueno para mí en un Samsung Galaxy S7 Edge con Android 7.0 y en un iPad Pro con iOS 10.0.1. En ambos casos, la aplicación funciona con fluidez, el escaneo de los códigos de barras es sencillo y preciso y no se ha colgado en ninguna de las dos plataformas. Ambas versiones son gratuitas, lo cual siempre es de agradecer y, además, sin publicidad. En el caso de algunos productos que no están en su base de datos, ofrece la posibilidad de ver información en Amazon, pero no de forma intrusiva ni inadecuada. Si los gestores de esta app tienen algún tipo de acuerdo comercial con Amazon, nos parece totalmente lógico, pues de alguna forma hay que conseguir que una aplicación como esta, de calidad y sin anuncios, sea económicamente sostenible. Puedes ver y descargar la versión para Android pulsando en este enlace y la versión de iOS pulsando en este otro.

Es importante recordar que esta app es una buena ayuda, pero en caso de alergias o intolerancia severas y condiciones físicas similares, conviene leer el etiquetado de los productos para asegurarnos. Y también que esta aplicación está diseñada para ser utilizada en España, los códigos de barras de productos que no se encuentran disponibles en España es muy posible que no sean reconocidos (No es un problema de la aplicación).

En conclusión, nos ha sorprendido la agilidad de esta app, su más que correcto funcionamiento, sus capacidades de personalización y su amplio abanico de perfiles. Si a todo ello sumamos que es gratis, te recomendamos que la pruebes, la utilices y contribuyas enviando más productos para que siga mejorando.


Nota: Clínica Panaderos no tiene relación comercial ni otro de interés particular en ninguna de las aplicaciones o webs recogidas en esta entrada. Su único interés es ofrecerte información que puede ser de interés para ti. Sin embargo, no olvides que todos estos recursos son solamente una ayuda, pero no pueden sustituir el consejo de un profesional. En caso de duda o ante cualquier patología o condición física que lo requiera, consulta a tu médico.

domingo, 16 de abril de 2017

¿Gluten sí? ¿Gluten no?

En una entrada anterior de este blog, ¿Dos litros de agua? ¿Cuatro? ¿Cuanta más, mejor? ya hablábamos del exceso de información sin filtrar, que ayuda a la proliferación de todo tipo de consejos de lo más dispares, que, en esa ocasión, centrábamos en la ingesta diaria de agua recomendable.

Otra de las modas actuales es la de los productos sin gluten. Advertencia: si eres una persona con celiaquía, sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) o algo similar, esta entrada no es para ti. Si padeces celiaquía o SGNC, evidentemente necesitas una dieta exenta de gluten, pero bajo supervisión médica, pues es al médico a quien corresponde el diagnóstico, tratamiento y seguimiento, y quien te proporcionará una dieta que, sin contener gluten, sea equilibrada para evitar carencias de determinados nutrientes o exceso de otros, generalmente en colaboración con un dietista-nutricionista. También puede beneficiarte en el caso de algunas enfermedades autoinmunes, pero son los especialistas quienes pueden (y deben) aconsejarte. Y actualmente se está investigando la relación del gluten con determinados trastornos neurológicos en casos de personas celíacas o con SGNC, relación que aún no está clara; pero algunos de esos trastornos mejoran con una dieta exenta de gluten.

Pero hay gente que, sin tener ninguno de estos problemas, ni alergia al trigo, se ha autoimpuesto eliminar totalmente el gluten de su dieta sin ninguna necesidad. Porque sí, o porque se lo han dicho, o porque lo ha leído en Internet. Y parece que, por seguir una dieta exenta de gluten, su vida va a mejorar de repente, su aparato digestivo va a trabajar mucho mejor y todo va a ser un derroche de bienestar y vitalidad. No podemos obviar el hecho de que los productos sin gluten son considerablemente más caros que los que lo contienen, por lo que la industria alimentaria que produce estos alimentos tiene bastante interés en que los consumamos y, cuantos más, mejor. Tampoco podemos obviar la obsesión por los productos "sin" en un sector nada despreciable de la sociedad. Hay personas que buscan por las grandes superficies, tiendas de alimentación orgánica, herbolarios, etc., toda clase de productos sin. En muchos casos, el único criterio es que en el envase ponga algo parecido a un sello de diferente color, una referencia a algún producto químico de nombre extraño y una supuesta mejora en la salud, la energía, el vigor... Si, además, se lo ha recomendado un conocido o lo ha leído en Internet, mejor que mejor.

En las Sesiones Científicas 2017 sobre Prevención, Estilo de vida y Salud Cardiometabólica de la Asociación Americana del Corazón [] se presentó en marzo un estudio de seguimiento a largo plazo (que agrupaba otros tres estudios) sobre unas 200.000 personas, que fueron entrevistadas y controladas en sucesivas ocasiones durante 30 años. Ni el tamaño de la muestra, ni la duración del estudio son factores a pasar por alto. En él se puso de manifiesto que las personas con una ingesta menor de gluten tenían un riesgo más alto de padecer diabetes tipo II. ¿Quiere esto decir que el gluten protege específicamente de la diabetes? No, del tipo de estudio no puede llegarse a esta conclusión sin más. Harán falta más estudios para precisar estos aspectos. Pero el hecho es que quienes tomaron menos gluten, tenían también la tendencia a consumir menor cantidad de fibra (que se encuentra con frecuencia en los cereales) y esto sí es un factor de riesgo en el desarrollo de la diabetes tipo II.
Imágenes de www.shutterstock,com

Además, una dieta exenta de gluten en personas que no la necesitan puede producir aumento de peso, descontrol de la tensión anterial, alteraciones de la función intestinal, así como carencia de algunas vitaminas y minerales. Por ello en celíacos y personas con SGNC, su dieta debe estar siempre supervisada por su médico, así como por un dietista-nutricionista que personalice esa dieta exenta de gluten para compensar las posibles deficiencias.

Por último, conviene aclarar que intolerancia al gluten no es lo mismo que intolerancia al trigo. Aunque pueden compartir los síntomas digestivos típicos de la celiaquía, los intolerantes al trigo no celíacos deben seguir una dieta exenta de trigo, pero no de gluten, pues éste, además de estar presente en el trigo, también se encuentra en otros cereales que los celíacos deben evitar, pero los intolerantes al trigo sí pueden consumir, tales como la cebada, la avena o el centeno.

En conclusión, no hay hasta la fecha ninguna evidencia científica de que seguir una dieta sin gluten en personas que no lo necesitan mejore la salud y sí la hay (aunque son necesarios más estudios) de que puede ser perjudicial para quienes no la necesitan. Así que no te dejes llevar por el "me han dicho", ni por el "he leído". Y, en caso de duda, los médicos y dietistas-nutricionistas estamos para algo. Consulta!!!


martes, 21 de marzo de 2017

¿Dos litros de agua? ¿Cuatro? ¿Cuanta más, mejor?

Estamos en tiempos de acceso a la información masiva, pero, desgraciadamente, sin ningún tipo de filtro o criterio que nos permita distinguir lo adecuado, o lo cierto, de lo inadecuado e, incluso, lo falso.  Las biblias del bienestar proliferan por todas partes con consejos de lo más dispares. Y se multiplican los comentarios, diagnósticos y consejos de personas cercanas que han leído en Internet, o alguien les ha dicho que tal producto es buenísimo o que tal otro es fatal para la salud. Regímenes restrictivos, que suprimen grupos enteros de alimentos, personas que se lanzan a intentar hacer maratones sin comprobar si tienen la preparación física y la salud adecuadas, dietas (como la lighter life o dieta del agua) que recomiendan 4 o más litros de agua al día...

Hablemos del agua: desde hace años se viene insistiendo en la necesidad de beber al menos dos litros diarios de agua para mantener el organismo convenientemente hidratado. Y es cierto que nuestro cuerpo debe estarlo para funcionar adecuadamente y evitar problemas de salud que, a largo plazo, pueden llevar incluso a la muerte. Pero eso no quita para someternos a la tiranía de las cantidades: "hay que beber dos litros de agua al día". ¿Todos igual? ¿Un adulto de 80 kg de peso que trabaja en la construcción al aire libre necesita la misma cantidad de agua que otra de 50 kg que trabaja sentada en una oficina con calefacción en invierno y aire acondicionado en verano? Un adolescente de 18 años que, después de seis horas de clase, haga un par de horas de deporte, ¿necesita beber lo mismo que una persona de 85 años, que pasa buena parte del tiempo sentada y su actividad física diaria es mínima? Es evidente que no. Tampoco, una persona con estreñimiento crónico que una con un tránsito intestinal menos problemático.

Otro factor a tener en cuenta es el tipo de alimentación: no es lo mismo que una persona tome cinco raciones de frutas y verduras al día, que si no las prueba. O que tome dos o tres vasos de leche, o infusiones, refrescos (por más que no los recomendemos, si son azucarados), zumos, cerveza... Para calcular la ingesta total de agua diaria tenemos que incluir todos esos alimentos que no son estrictamente vasos de agua, pero que aportan una gran cantidad de ella. Y beber agua en exceso puede causar muchos problemas de salud, como:
  • Problemas de sueño, e incluso insomnio, por la necesidad de levantarse varias veces a orinar en medio de la noche.
  • Sudoración extrema, o hiperhidrosis: si bien hay personas que tienen este problema médico por alteración de las glándulas sudoríparas, también las hay que pueden agravar esta condición al beber en exceso, pues el sudor es, junto con la orina, una forma que tiene el cuerpo de librarse del exceso de agua. 
  • Sobrecarga renal: un exceso de ingesta de agua hace que los riñones trabajen en exceso y no les dé tiempo a filtrarla y eliminarla, por lo que se acumula un exceso de agua en la sangre y las células, lo cual a su vez causa...
  • Desequilibrio hidroelectrolítico (la cantidad de sustancias minerales que el organismo necesita para funcionar correctamente). Por ejemplo, la cantidad de sodio en sangre,  debe estar entre 135 y 145 milimoles por litro. Si baja, aunque sea ligeramente, se pueden empezar a experimentar síntomas adversos, como dolor de cabeza, náuseas, fatiga, desorientación..., que indican una posible intoxicación por agua. En casos extremos, esta alteración puede causar inflamación del cerebro, coma y, finalmente, la muerte.
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Afortunadamente, muchos médicos y expertos en nutrición ya contestan a la pregunta: "¿cuánta agua tengo que beber?" con una respuesta mucho más adecuada: "la que necesites". ¿Y cómo sabemos cuánta necesitamos? Por suerte, contamos desde hace miles de años con un maravilloso mecanismo que se llama sed. Si tienes sed, necesitas beber. Y beber por obligación, cuando no la tienes, puede ser hasta peligroso. Hablamos, por supuesto, de personas en condiciones físicas "normales", sin ninguna enfermedad o condición que altere este mecanismo, como podría ser el caso de adultos mayores y los bebés o niños muy pequeños, que pueden tener menos sensación de sed y, por tanto, sufrir deshidratación más fácilmente.

Por ello, te recomendamos que, si estás bien de salud y no tienes otros problemas o condiciones físicas adversas, confíes más en tu sed y menos en los consejos de quienes han leído, les han contado o se han dado cuenta. Y en todo caso, seguro que tienes a tu médico, que podrá echarte una mano y aconsejarte como es debido, para que bebas lo necesario. Ni más, ni menos.

martes, 28 de febrero de 2017

Mujer: controla tus ciclos (y más) de otra forma

Quedaron atrás los tiempos en los que el control del ciclo menstrual de las mujeres se limitaba a marcar con una equis el primer día de la menstruación en un calendario de bolsillo, que se guardaba en uno de los compartimentos más ocultos de la cartera. Afortunadamente muchos tabúes van dejando de serlo y la tecnología también ayuda poder llevar un control más preciso y mucho más preciso y adecuado de los ciclos mentruales. ¿Por qué no sustituir ese viejo calendario por una aplicación mucho más completa para tu smartphone o tablet?

La aplicación Pocket Cycle se encuentra entre las 5 mejores apps de salud en 63 países. En Google Play España aparece con el nombre de "Calendario Menstrual", pero una vez instalada en el móvil es "Mi calendario". Los nombres pueden llevar a confusión, pero la imagen ayuda a identificarlo de inmediato. Con ella podrás, controlar tus períodos, ya sean regulares o irregulares, y mucho más:  la posibilidad de embarazo todos los días, del moco cervical, del IMC, las relaciones sexuales, el peso, la temperatura, síntomas o estados de ánimo, al igual que su diario personal del período. También ayuda a mantener tu bienestar, bajar de peso y mantener tu salud.

Sus funcionalidades más importantes, según la descripción de Google Play son:
  • Recordatorio de la píldora y el período: recordatorios de métodos anticonceptivos, incluyendo la píldora, el anillo, el parche y la inyección.
  • Seguimiento del período y la fertilidad:
    • La menstruación, los ciclos, la predicción de la ovulación, le ayudarán a tener todo planeado.
    • Calculadora de la ovulación y seguimiento, con posibilidad de aviso.
    • Calcula el período y la fertilidad, también con avisos seleccionables.
  • Intento de embarazo y control del nacimiento:
    • Seguimientos de los síntomas fértiles, al igual que la firmeza de la cervical, el moco cervical, abertura cervical.
    • Verificar la posibilidad de embarazo cada día si quieres controlar el nacimiento.

Con una cuenta de Google puedes hacer copias de seguridad de tus datos y restaurarlos, en caso de que cambies de móvil o tengas que formatearlo, así como enviarlos a tu correo electrónico. También admite contraseña para proteger la privacidad y el uso de varias cuentas de usuaria en la misma aplicación. Tiene, además, otras funcionalidades como un diario en el que puedes anotar cualquier dato de interés, así como foros para comentar o resolver dudas con otras usuarias.

En cuanto a instalación y uso, la hemos probado en un Samsung Galaxy S7 Edge con Android 6.0.1 y ha funcionado de forma fluida, sin "cuelgues" ni "lags". Mi calendario está disponible en una versión gratuita (que es la que hemos instalado), que contiene anuncios, aunque no llegan a ser molestos. Tiene una valoración de 4,7/5 y ha tenido más de 50 millones de descargas. Puedes descargarla en este enlace. La versión Pro elimina los anuncios, aunque no añade ninguna funcionalidad a la gratuita, cuesta 5,99€ y está disponible aquí, aunque, sinceramente, si no te resulta demasiado molesta la publicidad, la versión gratuita sirve perfectamente.

También está disponible para iOS en iTunes, en versión gratuita, desde la cual puedes eliminar la publicidad, pagando 2,99 dólares. Requiere iOS 7.0 o posterior y es compatible con iPhone, iPad e iPod touch, y también con Apple Watch para iPhone.

Hay muchas otras aplicaciones para controlar el período menstrual. Simplemente hemos elegido esta porque es muy completa, está muy bien valorada y la versión gratuita es totalmente funcional. Así que, si quieres olvidarte del calendario en tu cartera, te recomendamos esta opción.

domingo, 12 de febrero de 2017

Propósitos de Año Nuevo: ¿Todavía te duran? (y II)

En nuestra entrada anterior hablábamos dábamos algunas ideas para que puedas conseguir que tus propósitos de Año Nuevo, o al menos algunos de ellos, lleguen a buen puerto. A continuación te vamos a ofrecer algunas herramientas más, por si estás decidido a no abandonarlos definitivamente (hasta la próxima Nochevieja.

Hablábamos de que que el primer paso para conseguir un propósito está en convertirlo en un objetivo operativo y planificar adecuadamente las acciones que nos llevarán a lograrlo. Por supuesto, a continuación necesitamos la determinación para realizar esas acciones que hemos planificado. Pero, si en otras ocasiones no has conseguido ninguno de esos propósitos de Año Nuevo, ¿no habrá sido por dejarlos en simples propósitos, en lugar de concretarlos adecuadamente? Tal vez te pasa lo mismo año tras año. Así que conviene recordar esa famosa frase atribuida a Einstein: "Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Por tanto, tendríamos que plantearnos cambiar la manera de abordar nuestros objetivos. Una buena idea puede ser apoyarnos en herramientas que nos permitan cambiar nuestra perspectiva y planificar nuestra vida diaria de otra manera.
Wunderlist, conocida app GTD

Hay diversas maneras, pero podríamos aplicar la metodología GTD para lograr alguno de nuestros propósitos. GTD quiere decir "Getting Things Done", que podríamos traducir simplemente por "Hacer las cosas", o mejor, "Conseguir hacer las cosas". Aunque se suele aplicar mayoritariamente a la productividad laboral, podríamos utilizarla perfectamente para conseguir nuestros objetivos personales y organizar nuestra vida. Hay aplicaciones multiplataforma para ordenador, smartphones y tablets, como Wunderlist, que pueden ayudarnos a organizar nuestras tareas estableciendo subtareas, recordatorios, fechas límite, prioridad, etc. Aunque nos gusta bastante, hay otras muchas que pueden servirte: Todoist, Any.do, etc.

App para contar sentadillas
Si tu propósito principal es hacer más ejercicio para ponerte en forma, también hay aplicaciones que pueden ayudarte y mantenerte motivado. Algunas apps están ligadas a "wearables" específicos, como las pulseras y relojes de actividad de Fitbit o pertenecen a marcas de accesorios deportivos, como Nike+ Running, o Runtastic, plataforma de software y hardware integrada en Adidas. Pero también hay otras gratuitas con tablas de ejercicios para hacer en casa, como las de Daily Workout Apps, otras aplicaciones más sencillas para contar flexiones (abdominales, sentadillas...), o para hacer yoga, como Daily Yoga...

También hay aplicaciones para ayudarte a dejar de fumar, como Smoke Free, tanto para Android  como para iOS, al igual que QuitNow! para iOS y Android. 

Si otro de tus propósitos pendientes es aprender un idioma, puedes aprovechar Busuu , así como Duolingo, ambas disponibles para Android, iOS o Windows. Aunque hay otras muchas, estas os están entre las más conocidas y valoradas.

Y, por fin, el último de los propósitos más frecuentes es pasar más tiempo con amigos y familiares. Y para ello no te vamos a recomendar ninguna aplicación, sino todo lo contrario: apagar el móvil o tablet y disfrutar de una buena conversación, un paseo, un café, una llamada telefónica o de las de toda la vida. En los contactos con las personas que más aprecias, siempre que la distancia lo permita, nada mejor que el cara a cara.

Cuídate y déjanos cuidarte!!!

Nota: Clínica Panaderos no tiene vinculación comercial, ni de ningún otro tipo, con las aplicaciones aquí presentadas. Sólo las incluye por ser representativas de una categoría, dentro de la cual tienen altas valoraciones por parte de los usuarios, y por ser gratuitas, al menos parte de sus funcionalidades.




domingo, 29 de enero de 2017

Propósitos de Año Nuevo: ¿Todavía te duran?

Han pasado pocas semanas desde las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes, días proclives a los propósitos de siempre: dejar de fumar, adelgazar, hacer más ejercicio, leer más y ver menos la tele... Propósitos que duran lo que duran. Según algún estudio, hay muchos propósitos que duran unos 12-15 días. Otros, un par de meses. Como muestra, respecto a hacer ejercicio, enero es el mes en que más personas se apuntan al gimnasio. En marzo, la mayoría de los que se apuntaron en enero ya lo han abandonado. ¿Y por qué se produce este abandono?

Hay diversas causas, pero la más importante es que los propósitos son algo muy general y bastante impreciso. Por ejemplo, si tu propósito es "tengo que adelgazar", puedes adelgazar 50 gramos o 10 kilos. En ambos casos habrás cumplido tu propósito, pero es muy probable que, si adelgazas 50 gramos, no estés satisfecho con tu logro. Para incrementar las posibilidades de conseguir esos propósitos, debemos transformarlos en objetivos operativos, mucho más concretos. Deberías saber cuánto quieres adelgazar, en qué plazo y si es un objetivo realista, para lo cual puede ser conveniente una consulta a tu médico. No todas las dietas son iguales ni el ritmo de adelgazamiento es el mismo para todos. Siguiendo la misma dieta, no va a adelgazar lo mismo una persona que pese 110 kg que otra que pese 56, evidentemente. Además, lo más importante es tu salud y, en eso, los profesionales podemos ayudar más que los consejos de amigos, familiares o compañeros de trabajo. Y recuerda, además, que en cuestión de pérdida de peso, los Reyes no existen.
¿Te hiciste demasiados propósitos?

Pero bueno, lo de la pérdida de peso es solamente un ejemplo, por ser uno de los propósitos más deseados y, también, que antes se abandonan. Ya hemos dicho que los propósitos se deben concretar en objetivos  más operativos, esto es, realistas, medibles, con plazos concretos y se deben formular por escrito para tenerlos presentes. También es una buena idea compartirlos con personas cercanas y, si es posible, que tengan el mismo objetivo. Es más fácil lograr un objetivo compartido que si lo haces solo tú y lo mantienes en privado. El apoyo y la motivación de otras personas en momentos de pereza pueden ayudar a vencer esa resistencia que nos hace abandonar los propósitos de año nuevo.

Así que, si este año, como muchos otros, tu lista de buenos propósitos va quedando relegada y sientes, como en muchas otras ocasiones, cierta frustración por no haberlos alcanzado, te recomendamos que retomes esa lista, ya sea física o mental, y hagas lo siguiente:


  • Elige uno solo de esos propósitos. Puede ser el que más frustración te cause, el que sea mejor para mejorar tu salud, o el que más te motive. Y mejor si es uno que reúna esas tres características.
  • Formúlalo por escrito en términos alcanzables, medibles y no demasiado ambiciosos. Recuerda: no "hacer deporte siempre", sino "caminar media hora tres días a la semana los próximos tres meses". 
  • Compártelo con amigos y familiares. Podrán recordártelo y, si alguien se anima a hacerlo contigo, te será más llevadero estas primeras semanas.
  • Tenlo a la vista: cuélgalo en una nota en un lugar visible, o configura recordatorios en tu móvil para que los primeros días "no se te olvide". Hay aplicaciones muy interesantes para que tu smartphone te ayude.
  • Fija un "disparador": un momento que se repita diariamente. Por ejemplo, cuando hayas jugado con tus hijos, antes de cenar, o cuando saques a pasear al perro... Un momento que sepas que va a pasar y que es adecuado para que te acuerdes de cumplir tu propósito. 
  • No abandones si un día no puedes cumplirlo: si por circunstancias no puedes caminar media hora, mejor camina diez minutos en lugar de decir: "mañana salgo". Cumplir un poco menos es más positivo que posponer. Anota en un calendario los días que realizas la actividad que te has propuesto, para poder hacer un seguimiento de tu desempeño.
  • Prémiate si lo vas consiguiendo y, una vez tengas consolidado tu objetivo, sube un poco el listón: tres veces a la semana 45 minutos de caminata, o sigues con media hora, pero cuatro días. Si has logrado lo primero que te propusiste, serás capaz de conseguir un poco más. 
Y si, por lo que sea, no consigues ese primer objetivo, no es necesario que esperes al próximo Año Nuevo. Comprueba si necesitas reformularlo y el primer día del próximo mes, por ejemplo, puede ser un buen día para empezar con más fuerza. Si ya tienes la intención de mejorar, solo necesitas dar un primer paso. Y luego otro...


domingo, 15 de enero de 2017

De niño mimado a tirano (y III): ¿Y si ya lo tenemos en casa?

En De niño mimado a tirano (I) hablábamos sobre las características de aquel y en qué momento traspasa el límite y se vuelve un tirano. En la segunda entrada sobre este tema tratábamos de dar pautas para evitar que se produzca esa transformación. Ahora tenemos que hablar de qué hacer si el niño ya es un tirano, si ya lo tenemos en casa y estamos, o él cree que estamos, bajo su dominio.

Cuando el niño o adolescente ha empezado a ejercer cierta violencia filioparental, ya sea psicológica, o incluso física, es evidente que hay que hacer algo. Y hacerlo pronto. Gritos, golpes o patadas a las puertas, sillas y otros muebles, dan paso a insultos, amenazas y pueden llegar a las agresiones físicas. Y son, por tanto, los primeros indicios inequívocos que de hay que actuar. Como ya dijimos anteriormente, el problema es serio. Según la Fiscalía General del Estado, se estima que en 2014 el 9% de los padres había sufrido alguna agresión física de sus hijos y cerca del 40%, violencia verbal o emocional. Y las más de 10.000 denuncias que, según algunas fuentes, se produjeron en 2015 por casos de violencia filioparental son la prueba de que es necesario hacer algo cuanto antes, para evitar llegar a estos extremos.

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Lo primero que tenemos que admitir es que la situación no va a mejorar por sí sola. El niño no va a madurar de repente, no va a volverse respetuoso y responsable de la noche a la mañana porque sí. Muchos progenitores se refugian pensado que son solamente signos de inmadurez, que hay que esperar y darle tiempo. Pero no es cierto. ¿Por qué habría de cambiar un niño al que así normalmente le va bien? Aunque tenga broncas y enfrentamientos, suele conseguir bastante de lo que persigue: le dan todos sus caprichos (o la mayor parte) y no le exigen responsabilidades. Así que, ¿para qué cambiar? Pero, tanto para su educación, como para la dinámica familiar, es imprescindible poner remedio a esta situación.

Lo segundo que debemos aceptar es que, si se ha llegado a estos extremos, muy posiblemente no seamos capaces de arreglarlo nosotros solos. En la mayoría de las casos hace falta pedir ayuda a un especialista, normalmente psicólogo o psicóloga con experiencia en niños, adolescentes y terapia familiar, que podrá orientarnos y realizar las oportunas intervenciones, las cuales habitualmente exigirán la implicación de toda la familia, pues quien está afectado no es sólo el niño, sino toda la unidad familiar. Y es posible que se haya llegado a esa situación límite, no sólo por el comportamiento de niño tirano, sino por la respuesta de los demás miembros de la familia a las constantes demandas de ese niño. Si no conocemos a ningún psicólogo especializado en estos temas, es muy posible que nuestro médico de familia pueda orientarnos para encontrar a la persona adecuada.

También es importante convencerse (a ello nos ayudará el especialista) de que no se trata de buscar culpables, sino soluciones. No es infrecuente que surjan tensiones entre los miembros de la pareja, sobre la actuación de uno de ellos en la educación del hijo: "Le has consentido demasiado, tenías que haber hecho esto o lo otro, lo has mimado mucho..." Eso sólo agrava las tensiones familiares y empeora el día a día, además de que normalmente no es cierto, pues estos casos no suelen ser responsabilidad de una sola persona. Así que, insistimos, no debemos buscar culpables, sino soluciones. El especialista nos ayudará a identificar las causas y, sobre todo, a encontrar las respuestas que debemos dar a las distintas situaciones que se nos vayan planteando en esta etapa de cambio y mejora.

Y, una vez hemos decidido hacer algo y pedir ayuda, debemos aceptar que no hay soluciones inmediatas y armarnos de paciencia, pues normalmente este problema se ha ido gestando a lo largo de años y la intervención familiar llevará tiempo. Con suerte, sólo unos meses, pero es posible que más. Además de esa paciencia también tendremos que mantenernos firmes: los cambios y actuaciones en que nos vaya guiando el especialista tienen que ser un compromiso a largo plazo. Normalmente las primeras semanas serán difíciles, pues el niño tirano verá amenazado su estatus y puede reaccionar enérgicamente. Pero, si nuestra respuesta es firme y decidida, acabará por ir modificando sus exigencias y adaptándose a una nueva dinámica familiar en la que ganará él y todo su entorno cercano.

Por último, en casos extremos, no quedará más remedio que pedir ayuda a los servicios sociales. Aun cuando pudiera parecer una solución impropia de unos padres o un fracaso, lo cierto es que, a veces, es la última salida para conseguir el bienestar de todos: el niño y sus familiares. Y para evitar llegar a ella es muy importante actuar cuanto antes, con decisión y acudiendo a quien pueda facilitarnos el proceso. No olvides que pedir ayuda no es una declaración de debilidad, sino un acto de valentía.

Área de Psicología - Clínica Panaderos

jueves, 22 de diciembre de 2016

Navidad, niños y alcohol: por un poco, sí pasa

Últimamente estamos recibiendo cantidad de noticias relacionadas con los preadolescentes y el consumo de alcohol, en el cual se van iniciando a edades cada vez más tempranas. A la desgraciada noticia de la muerte de una niña de 12 años en un pueblo de Madrid el pasado 1 de noviembre han seguido otras de menores de edades similares en estado grave, después de participar en botellones y actividades de ese estilo, normalmente durante su tiempo de ocio. 

Por otra parte, estas fiestas que empiezan a menudo vienen acompañadas por el consumo de alcohol, frecuentemente en cantidades considerables, durante las reuniones familiares. Empezamos con una cervecita con las tapas, seguimos con el vino blanco para acompañar el marisco y/o pescado, después el tinto con la carne, luego -si se tercia- un oporto u otro vino dulce con los turrones y, después, el champán para brindar. Más tarde, con la sobremesa, todavía pueden caer unos chupitos o un gin-tonic.

Los niños, incluso de pocos años, participan de ese ambiente y no es raro que, en el momento culmen del brindis tras las uvas, pidan un poquito de champán para brindar ellos también. Y tampoco es raro que algún miembro de la familia diga: "Por un poco, no pasa nada", y se lo dé.
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Pero por un poco, sí pasa. En primer lugar, el efecto del alcohol en los niños es mucho más grave que en adultos, pues tanto su cerebro como otros órganos, especialmente el hígado, están todavía en proceso de formación, por lo que son mucho más vulnerables a su ingesta. Pero, al ser éste un consumo esporádico y en muy pequeñas cantidades, no es lo que más nos preocupa. Lo peor de esta permisividad es reforzar en los niños las ideas de que, para divertirse, hay que beber y de que, en ocasiones especiales, está permitido hasta para ellos. Además, el interés que normalmente tienen los pequeños por parecerse a los mayores, por hacer lo que hacen ellos y ser como ellos en este caso, desde luego, no ayuda.

Por eso, te deseamos muy felices fiestas y este año te recomendamos que, si consumes alcohol durantes las celebraciones, lo hagas con moderación y que no ayudes a los niños a iniciarse en su consumo. Porque por un poco, sí pasa.

Felices fiestas y un año nuevo lleno de salud, alegría y bienestar

Dr. J.M. López Matía
Director médico de Clínica Panaderos
Cuídate y déjanos cuidarte