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jueves, 21 de septiembre de 2017

Alzhéimer y pérdida ambigua en el cuidador principal

A finales de los 90, la profesora e investigadora Pauline Boss denominó "pérdida ambigua" a un sentimiento que se produce como resultado de la pérdida de un ser cercano (normalmente un familiar, cónyuge, etc.) sin la verificación real de su muerte o sin la seguridad de si va a volver, o si conseguirá ser como era antes. Es como perder a alguien sin perderlo del todo. Por ejemplo, en el caso de conflictos bélicos, catástrofes naturales o desapariciones de personas, la familia puede haber perdido a un allegado, pero cuando no se recuperan los restos mortales, no hay certeza total de esa pérdida. Creemos que la persona en cuestión no está, pero podría estar en otro sitio o... Siempre se albergan dudas, pues no hay un momento concreto en que comience el duelo (no hay un cuerpo que velar, ni entierro), que en muchos casos se reconoce como el primer paso para aceptar y superar la situación.


Cuando una persona padece alzhéimer en una fase avanzada de deterioro cognitivo grave y con una dependencia prácticamente total de sus cuidadores, en las personas muy cercanas puede producirse esa misma pérdida ambigua, puesto que el cuerpo está, pero esa persona ya no es lo que era, su personalidad ha cambiado, no podemos comunicarnos con ella... En definitiva, la persona está, pero no es quien fue, es un desconocido. Sigue siendo una persona con toda su dignidad, pero ya no es la persona de quien nos enamoramos, o de quien nacimos, etc.

No es infrecuente que el cuidador principal* (normalmente su cónyuge o una de las hijas) sea la persona que más sufre esa pérdida ambigua, la cual puede general múltiples problemas en su vida personal, familiar y social. Quien la padece puede caer fácilmente en la fatiga emocional, depresión, ansiedad, parálisis psicológica e incluso enfermedades psicosomáticas. Pero la pérdida ambigua no es una patología individual, sino, en palabras de la propia doctora Boss, un "desorden relacional", pues procede del contexto exterior y no de la mente de quien la padece.

Esta pérdida ambigua se suma al estrés y la sobrecarga del cuidador o cuidadores principales, a sentimientos de soledad, al abandono de las actividades de ocio y realización personal, a sentimientos de culpa (muchas veces por pensar que no se cuida lo suficientemente bien al enfermo), e incluso a la ira. A veces el cuidador desea que esta situación que lo desborda termine cuanto antes, lo cual le genera, a su vez, remordimientos, por llegar a desear la muerte de la persona a quien cuida. Con todo ello, la situación emocional, e incluso física, del cuidador personal puede ser devastadora.

Para minimizar los efectos negativos de la pérdida ambigua y facilitar la adaptación a la nueva situación, Pauline Boss establece un modelo cíclico de intervención familiar, con una serie de pasos dirigidos a encontrar significado a la situación, recuperar el control, reconstruir la identidad, normalizar la ambivalencia y reconstruir al esperanza.

Queremos insistir en la intervención familiar, pues la doctora Boss piensa que, al ser un problema relacional y no externo, es toda la familia la que debe involucrarse, redefinir sus roles y adaptarse a la situación traumática. La terapia exclusiva al cuidador principal podría acentuar su sentimiento de soledad y empeorar el trauma de la pérdida ambigua.

En cualquier caso, ya sea mediante terapia familiar, mediante apoyo de asociaciones de enfermos de alzhéimer (u otras), redes sociales específicas, mediante el reajuste de los roles, el reparto de tareas y la corresponsabilidad en el núcleo familiar, es importantísimo que el cuidador principal se sienta respaldado y tenga tiempo y energías para cuidarse a sí mismo y desarrollar su proyecto de vida. Es necesaria la colaboración de todos los implicados, para poder dar respuesta, no sólo a lo urgente, sino también a lo importante.


Nota: Hablamos de "cuidador principal" utilizando el genérico masculino, por no repetir innecesariamente "cuidador y cuidadora". Pero, estadísticamente, más del 80% son cuidadoras. Es imprescindible reconocer la importancia de su esfuerzo.

domingo, 14 de mayo de 2017

¿Quieres vivir más? Haz ejercicio en el trabajo (y II)

En nuestra anterior entrada te hablábamos de los peligros del sedentarismo, especialmente cuando las largas horas sentado en la oficina frente a una pantalla se complementan con horas de sofá, tele y móvil (o tablet) en casa. Y te dábamos un primer consejo: caminar durante dos minutos cada hora de trabajo, para romper ese hábito tan perjudicial.

Pero hay muchos otros ejercicios que se pueden hacer en la oficina, con los que, aparte del sedentarismo, combatirás los dolores de cuello y espalda, el síndrome del tunel carpiano y otros problemas de salud. Para ello, una buena solución es instalarte en el móvil una aplicación que te lo recuerde. Hay apps para móvil o tablet que contienen rutinas de ejercicios a realizar para ejercitar distintas partes del cuerpo en tu lugar de trabajo. Algunos de los ejercicios que proponen, dependiendo de tu puesto de trabajo concreto y tu situación, no podrás realizarlos, pues en una oficina de cara al público, no es conveniente ponerse de pie y hacer estiramientos de piernas. Pero otros muchos sí. Simplemente, prueba y selecciona los que mejor te convengan. Lo malo de la mayoría es que están en inglés, pero, aunque no domines ese idioma, las hay muy fáciles de entender o tienen animaciones que te permiten seguirlas sin ninguna dificultad. 

Una aplicación que puede serte útil, no solo para la oficina, y está en español es Estiramientos. Incluye diferentes tablas de estiramientos adecuadas para antes y después de diversos ejercicios y deportes: atletismo, fútbol, baloncesto, balonmano, ciclismo, escalada... También hay tablas para distintas zonas del cuerpo: brazos, caderas, cervicales, espalda, etc. Otras, para músculos o grupos musculares concretos: bíceps, cuádriceps, glúteo, intercostales... Y los que aquí nos interesan, que son los ejercicios para la oficina, se encuentran bajo el apartado "Especiales", junto con otros para la ciática, lumbalgia, relajación de espalda, etc.

Esta app incluye un cronómetro que nos va indicando el tiempo que tenemos que mantener cada estiramiento, cuándo tenemos que cambiar de ejercicio o reposar, etc. También permite realizar ajustes como efectos de sonido (indicaciones verbales de cada ejercicio, efectos de sonido cada segundo), mantener la pantalla encendida, etc. En el apartado de ayuda contiene un texto inicial sobre introducción a los estiramientos, qué son, sus beneficios, cómo se hacen y otras informaciones que pueden estar bien para un primer momento. También tiene una botonera en la parte inferior de la pantalla con los típicos controles de sonido, avance, avance rápido y retroceso, para que puedas realizar la rutina automáticamente sin interrupciones para manejar la aplicación.

Además permite crear tu propia tabla, marcando como favoritos (estrella en la parte superior derecha de la pantalla) los ejercicios que te interesen, por lo que puedes excluir de cualquier tabla ejercicios que no te convengan o mezclar ejercicios de diferentes tablas.

La aplicación es gratuita (aunque lógicamente incluye algo de publicidad en la parte inferior, que no resulta en ningún momento intrusiva) y está disponible para smartphones o tablets con Android versión 3.0 o superior, y ocupa algo más de 14 Mb. Ha tenido más de un millón de instalaciones y tiene una valoración de 4,1/5 en Google Play. Puedes verla y descargártela gratuitamente en este enlace.

Como sugerencias de mejora señalaríamos la conveniencia de incluir más ejercicios de manos en la rutina de oficina (para prevención del síndrome del túnel carpiano y otros problemas), así como de incorporar un recordatorio para que avise cada cierto intervalo para hacer los ejercicios, con el fin de que, al menos durante los primeros días, nos acostumbremos a hacerlos. Algunos usuarios también han apuntado la conveniencia de que el cronómetro de los ejercicios sea personalizable para adaptar su duración. Nuestra opinión es que puede ser útil y, al ser gratis, no cuesta nada probarla. Si no tienes un teléfono Android, existe también una versión web que puedes utilizar. Está disponible en www.estiramientos.es.

Ya hemos dicho antes que muchas apps para ejercicios en la oficina están disponibles solamente en inglés. Una de las más valoradas es 100 Office Workouts, de Darebee.com, en cuya web también incluye los contenidos de la aplicación. No tiene explicaciones para cada ejercicio, ni alarma para recordatorios y el vocabulario no es siempre sencillo para alguien que no domine ese idioma, pero las imágenes suelen ser suficientemente explicativas y tiene, como su nombre indica, 100 rutinas distintas agrupadas en 10 categorías. El temporizador dispone de intervalos de 10, 20 y 60 segundos.

Está disponible para Android 4.0.3 y superiores en dos versiones, una gratuita, con una valoración de 4,7/5 por parte de los usuarios, que puedes ver en este enlace, y otra de pago, por 1,29€, que puedes ver aquí. Las dos aplicaciones son idénticas y ninguna de las dos contiene publicidad. La de pago es, simplemente, una donación para contribuir al mantenimiento del proyecto.

Estas apps son solamente dos ejemplos, pero puedes encontrar muchas otras, también para iOS (iPhone, iPad) o para ordenadores, tanto descargables como a través de la web. Lo importante es que te decidas a dar el paso de romper con el sedentarismo en el trabajo y mejores tu bienestar y tu salud en general.

Cuídate y déjanos cuidarte!!! 

Nota: Clínica Panaderos no tiene relación comercial ni otro de interés particular en ninguna de las aplicaciones o webs recogidas en esta entrada. Su único interés es ofrecerte información que puede ser de interés para ti. Sin embargo, no olvides que todos estos recursos son solamente una ayuda, pero no pueden sustituir el consejo de un profesional. En caso de duda o ante cualquier patología o condición física que lo requiera, consulta a tu médico.

sábado, 29 de abril de 2017

¿Quieres vivir más? Haz ejercicio en el trabajo (I)

Con motivo del Día del Trabajo, vamos a centrarnos hoy en las personas que pasan mucho tiempo sentadas en la oficina. Los riesgos de pasar ocho o más horas sentados son ya conocidos e incluyen aumento de peso, problemas metabólicos como aumento de colesterol y glucosa, posible aumento de la probabilidad de padecer determinados tipos de cáncer (próstata, ovarios, colon, pulmón...), problemas de articulaciones y dolor muscular, ansiedad, depresión, etc. Hay incluso estudios que afirman que una elevada tasa de sedentarismo es más perjudicial incluso que fumar (sin querer, de ninguna manera, minimizar los riesgos del tabaco). Y, aunque hay gente que, después de pasar tantas horas sentada en el trabajo, hace ejercicio físico fuera de la jornada laboral, esos riesgos no desaparecen pues un rato de ejercicio físico intenso no compensa los efectos negativos de tantas horas sentadas.
Imagen de "Medical Gallery of Blausen Medical

A estos efectos se suman los producidos en manos y brazos por movimientos repetitivos, al pasar muchas horas trabajando con teclados, como las tenosinovitis, el síndrome del túnel carpiano, etc., y en la visión, por mirar durante mucho tiempo pantallas de ordenador, tabletas y smartphones, como la fatiga ocular o el ojo seco. También los malos hábitos posturales durante horas y horas pueden causar muchos problemas en la musculatura dorsal, cervical, etc., que se verán agravados en el caso de equipamiento ergonómicamente inadecuado (sillas y mesas más bajas o altas de lo necesario, no graduables, pantallas viejas, de mala calidad o mal calibradas...).  Todos estos efectos negativos no son tan peligrosos, pero, si no se previenen ni se tratan a tiempo, pueden acabar repercutiendo en la calidad de vida e incluso ser altamente incapacitantes.

Por otra parte hay estudios que señalan la probabilidad de que los hábitos que adquirimos en el lugar de trabajo se mantengan fuera de él, de manera que personas muy sedentarias en la oficina tienen más probabilidad de continuar siendo sedentarias en casa, pasar muchas horas sentadas frente a la tele, el móvil o la tableta, incrementando así los riesgos. 

Imagen de www.hks.uk
No es menos cierto que, para muchos, por las características del puesto de trabajo o por la poca conciencia de los jefes en estas cuestiones, no les resulta fácil romper esa rutina perjudicial. Por ejemplo, el consejo de levantarse uno o dos minutos cada hora y pasear por la sala o el pasillo a menudo es juzgado como "ya estás perdiendo el tiempo, no eres capaz de centrarte ni estar un rato sentado", etc. Como si pasar horas y horas sentado sin moverse fuese a repercutir en un aumento de la productividad, cuando en muchos casos es justamente lo contrario.

Lo bueno es que no es necesario interrumpir constantemente la actividad laboral, ni realizar ejercicios de alta intensidad durante períodos prolongados. Según algunos estudios, como el National Health and Nutrition Examination Survey (EE.UU. 2015) de Centers for Disease Control and Prevention  levantarse de la mesa de trabajo y caminar durante solo dos minutos reduce el peligro de muerte prematura asociado al sedentarismo hasta en un 33%.

Así que, si trabajas en una oficina o un puesto de trabajo que requiera estar muchas horas sentado, este es nuestro consejo de hoy para que mejores significativamente tu salud: da un paseo de dos minutos (o algo más, si puedes) cada hora de trabajo. Romperás el hábito del sedentarismo ininterrumpido y mejorarás tu salud. Si tu jefe te llama la atención, explícaselo directamente o acude al servicio de salud de tu empresa. Seguro que podrás conseguir que entiendan que, tanto tu bienestar, como tu rendimiento laboral, mejorarán.

En una próxima entrada te daremos otros consejos para evitar los problemas del sedentarismo en el trabajo.

martes, 3 de noviembre de 2015

Abuelas esclavas y envejecimiento activo (y II)

En la anterior entrada comentábamos los problemas de salud física y mental que puede suponer para los abuelos el cuidado intensivo de los nietos, sobre todo cuando éstos son todavía bebés o cuando tienen problemas de carácter.

¿Entonces apartamos a los nietos de los abuelos? No, de ninguna manera. El contacto frecuente entre nietos y abuelos es muy enriquecedor para ambos. Pero utilizamos la sensatez para distinguir colaboración y ayuda de esclavitud. Recordamos que la principal responsabilidad de cuidar y educar a los niños es de sus padres, no de sus abuelos. Hace tiempo escribimos en este blog una entrada titulada: "Vivir plenamente: Envejecimiento activo", en la que hablábamos de las cuatro áreas básicos del envejecimiento activo:
- salud física
- salud intelectual
- salud emocional
- salud social.
Pues bien, el papel de abuelos esclavos puede interferir muy seriamente en el proceso de envejecimiento activo que todo adulto mayor debería practicar. Los abuelos esclavos frecuentemente ven perjudicada su salud física, porque el cumplimiento de sus responsabilidades les exige muchas veces una actividad física superior a la que sería recomendable para su edad y estado, con el consiguiente desgaste.

Imagen de es.123rf.com
La salud intelectual requiere dedicarse diariamente a actividades de "gimnasia cerebral": juegos de memoria, problemas de lógica, pasatiempos, nuevos aprendizajes (nuevas tecnologías, educación de personas adultas, universidad de la experiencia...), para las que se necesita un tiempo que con frecuencia el cuidado de los nietos les quita.

La salud emocional implica, entre otros factores, el afrontamiento del estrés y el control de la propia vida, dos aspectos que con frecuencia pierden al estar tan involucrados con los nietos diariamente por obligación.

Y dentro de la salud social entran precisamente las relaciones familiares, pero también con los amigos y la comunidad. Cuando las relaciones familiares se limitan a cuidar a los nietos, la interacción con el resto de la familia, las amistades y otras relaciones se resienten. Además, no es infrecuente la aparición de conflictos entre padres y abuelos por los distintas maneras de educar a los niños, pues a veces los padres encargan a los abuelos la tarea de "cuidador principal", pero quieren que sus hijos sean educados de acuerdo con las pautas que ellos mismos marcan.

La Organización Mundial de la Salud aboga por el envejecimiento activo para todos los adultos mayores. Pero, para ello, es importante ayudar a los mayores a trazar su plan de envejecimiento activo, aun cuando esta ayuda sea solamente permitir que recuperen su tiempo, el control de sus vidas. Así pues, es importante que la relación entre abuelos y nietos sea una relación equilibrada y mutuamente enriquecedora, elegida libremente por los abuelos, no el resultado de una obligación impuesta por sus hijos, ni "autoimpuesta".

En conclusión, es necesaria la sensatez y el equilibrio para evitar que el cuidado de los nietos se acabe convirtiendo en una situación de auténtica esclavitud para los abuelos (y, sobre todo, las abuelas). Nuestros adultos mayores también necesitan cuidarse a sí mismos, envejecer activamente, estar sanos y ser felices.

Clínica Panaderos
Cuídate y déjanos cuidarte!!!

jueves, 22 de octubre de 2015

Abuelas esclavas y envejecimiento activo (I)

Titulamos esta entrada "abuelas esclavas", aunque también hay abuelos esclavos, pero el porcentaje de mujeres es bastante más alto. Eso no quita para que reconozcamos el trabajo tanto de ellas como de ellos y, a nivel de salud, nos preocupen los problemas que les causa a los dos sexos el "síndrome del abuelo esclavo".

Imágenes de es.123rf.com
Las dificultades de conciliar la vida familiar y laboral hacen que muchas personas tengan que recurrir a los abuelos para el cuidado de sus hijos, situación que se ha agravado con la crisis económica y las consecuentes dificultades para pagar una guardería o a una empleada doméstica (o canguro). Y oímos frecuentemente expresiones como: "Yo no llevo a la niña a la guardería, la dejo con mi madre, que está encantada".  Cuando "dejarla con mi madre" significa que una mujer de más de setenta años tiene que pasar ocho horas diarias, a partir de las 7:30 de la mañana, cuidando de un bebé durante once meses al año, la afirmación "está encantada" despierta muchas dudas. A veces vemos en la consulta a abuelas estresadas, con problemas para dormir, agobiadas por la responsabilidad, con agravamiento de patologías músculo-esqueléticos, tensión arterial descontrolada, angustiadas, depresión... Y que no se atreven a decir nada a sus hijos o no quieren decírselo, porque asumen el cuidado intensivo de los nietos como una responsabilidad propia.

¿Entonces los abuelos no deberían cuidar a los nietos? Pues sí, pero en su justa medida. Todo es cuestión de circunstancias concretas y también, por qué no decirlo, de cantidad. La principal responsabilidad de los abuelos respecto a sus nietos es disfrutar con ellos, además de transmitirles una serie de valores y experiencias de una manera que otras personas no podrían. Pueden contribuir a su cuidado y educación desde su papel de abuelos, no de padres sustitutos o madres en funciones, puesto que no lo son. Además, como decimos, es cuestión de circunstancias concretas: 

¿Qué edad y estado psicofísico tiene la abuela? ¿Y el nieto o la nieta? Por ejemplo, si la abuela tiene algún problema de movilidad, o de dolor de espalda crónico, la situación ideal no es cuidar varias horas a un niño que está aprendiendo a andar, o a un niño de tres años hiperactivo, que no para ni un momento.

¿Cuántas horas tiene que hacerse cargo de su nieto? En general, sin tener en cuenta otras circunstancias especiales, cuanta menos edad tiene el niño, menos horas puede hacerse cargo de él, por simple cuestión de desgaste y estrés. Recoger a un nieto de ocho años del colegio, llevarlo a casa a comer y tenerlo un par de horas puede no ser un gran sacrificio, pero tener a dos gemelos de año y medio toda la mañana es otra cosa totalmente distinta. También es completamente distinto cuidar durante unos días a un nieto que, por una gripe, no puede ir al colegio, que asumir esa responsabilidad mes tras mes y año tras año.

¿El carácter del nieto tiene alguna importancia? Pues sí. Sobre todo si el nieto presenta problemas de comportamiento como el llamado "síndrome del emperador" o es un preadolescente o adolescente que tiende a retar todas las normas. El efecto psicológico en los abuelos puede ser devastador. Hace poco nos comentaron el caso de un abuelo de casi ochenta años que todos los viernes y sábados no puede acostarse antes de las dos de la mañana, porque tiene que coger el coche y conducir varios kilómetros para ir a buscar a su nieta de quince años, ¡que está en la discoteca! Y, si se intenta negarse, la nieta grita, rompe cosas, amenaza o, simplemente, se escapa de casa.

En la segunda parte de esta entrada abordaremos las dificultades de aunar el cuidado intensivo de los nietos con el envejecimiento activo. Entretanto, queremos dejar una reflexión: para muchos padres y madres, el cuidado y bienestar de sus hijos son la prioridad absoluta, pero... ¿dónde queda el bienestar de los abuelos?

Clínica Panaderos
Cuídate y déjanos cuidarte!!!

lunes, 30 de marzo de 2015

Combate el estrés: no hagas nada

Sí, lo sabemos: el título de esta entrada puede parecer paradójico: ¿Cómo vamos a conseguir combatir el estrés sin hacer nada para combatirlo? Pero no, no es eso, se trata de hacer algo para combatirlo: hacer precisamente "nada".

Primero aclararemos un poco de qué estrés estamos hablando. La RAE define es estrés como "tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves". En realidad el estrés es una respuesta del organismo a determinados estímulos y a veces es necesario para superar la situación que lo ha provocado. Por poner un ejemplo lejano, una cebra al percibir la presencia de una manada de leones, sufrirá un estrés agudo que es el que la impulsará a correr desesperadamente para ponerse a salvo. Si lo consigue, ese estrés le habrá servido para salvar la vida. Igualmente, para las personas hay circunstancias en las que el estrés es necesario y positivo: un proyecto de trabajo importante, que hay que terminar en un plazo concreto, por ejemplo, necesitará toda nuestra atención y capacidades, y una dosis apropiada de estrés positivo nos servirá para resolver la situación adecuadamente.

Pero no hablamos de eso, sino de ese estrés crónico que se va acumulando y parece que se ha quedado a vivir con nosotros. Y no siempre es una respuesta a situaciones complejas, sino a otras que no podemos controlar y que, aunque podamos sobrellevarlas, van haciendo mella en nosotros: un atasco de tráfico diario al ir al trabajo, estar permanentemente cuadrando nuestra agenda y la de toda la familia, un entorno de trabajo negativo y/o desagradable, aunque no en exceso, vecinos muy ruidosos... Situaciones que aisladamente no son graves, pero que se van sumando en nuestro organismo y pueden tener consecuencias perjudiciales a largo plazo: ansiedad, depresión, insomnio, patología cardiovascular, diabetes, asma, cáncer, hipertensión, osteoporosis, deterioro cognitivo...

Hay personas que optan por frenar, por vivir la vida de otra manera, con más conciencia, disfrutando más del momento. Ya hablamos de ello en otra entrada de este blog: El movimiento "Slow" y otras ideas para frenar a tiempo. Pero tal vez no estés pensando en un cambio tan radical (si puede decirse así) y necesitas algo más inmediato, más fácil, más para ahora mismo. Y eso es lo que vamos a recomendarte hoy: que no hagas nada. Literalmente: que dediques unos pocos minutos a no hacer nada. Por supuesto, no nos referimos a estar en el sofá enfrente de la televisión con la tablet encima de las piernas revisando las actualizaciones de Facebook, mientras en una mano tenemos el móvil para leer o enviar "Whatsapps", y con la otra alternamos el tablet con el mando a distancia para ir haciendo zapping. Eso no es relajarse, no es desconectar, no es "no hacer nada".

Un rato de meditación al día indudablemente puede ayudar a rebajar tu nivel de estrés. Sin embargo, los requisitos necesarios para llevar a cabo una sesión de meditación tradicional (ropa cómoda, un ambiente tranquilo y sin ruidos, a ser posible en contacto con la naturaleza...) no están al alcance de todos en todo momento.

No hacer nada durante unos minutos puede ser muy beneficioso para el rendimiento laboral. La "inacción" durante 5 minutos puede servir para que los 55 siguientes sean mucho más productivos. Pero nuestro interés principal no es tu rendimiento laboral, sino tu satisfacción personal. Dedicar 5 minutos a no hacer nada puede ayudarte a que tu mente deje de saltar de acá para allá, de ocuparse de mil cosas y pueda volver al aquí y ahora, a centrarte en ti mismo (¿"mindfulness", o sea, conciencia plena?) y librarte de todo lo que no es importante o no estás procesando adecuadamente. Una buena manera de no hacer nada es focalizar la atención en tu respiración: respirar despacio y profundamente, inspirando por la nariz y expirando lentamente por la boca y concentrarte solamente en eso, en el aire que entra, tus pulmones que se expanden, el aire que va saliendo lentamente mientras el diafragma desciende.... Eso se puede hacer casi en cualquier sitio y realmente ayuda. De hecho, es uno de los ejercicios más típicos del "mindfulness" para principiantes (y no tan principiantes).

Es un ejercicio interesante, pero no es el único. Hay otras técnicas, pero dependiendo de tus circunstancias, tu entorno laborar y familiar, puedes tener acceso a situaciones que te faciliten esos minutos de no hacer nada. Si en tu oficina o en casa hay un jardín, aprovecha para respirar al aire libre y, si es posible, "siente" el sol. Si hay una fuente cerca, escucha el sonido del agua, céntrate sólo en él. O en el paisaje, en un parque, en unas flores, en... Lo que sea que te sirva a ti para sentir el momento, para no pensar ni en lo que vendrá después, ni en lo que acaba de pasar, ni en lo que tendrás que resolver... Sólo en ti y el borboteo del agua, sólo en ti y el color de las plantas, sólo en ti y tu respiración. Si lo consigues, el beneficio de esos cinco minutos se extenderá durante horas y, si es necesario, lo puedes repetir varias veces a lo largo del día.

Así que ésa es nuestra propuesta de hoy. Durante unos minutos al día, no hagas nada. Al fin y al cabo, no estarás perdiendo esos minutos: estarás invirtiéndolos en ti, en tu salud, en tu bienestar. ¿Se puede hacer mejor inversión?

martes, 1 de julio de 2014

Entrevista al Dr. Vicente Fernández-Merino en Radio Intereconomía

El pasado 29 de junio, nuestro neuropsicólogo, Dr. Vicente Fernández Merino, habló en Radio Intereconomía sobre Alzheimer: ¿cualquier fallo de memoria a ciertas edades debe ponernos en alerta? ¿El Alzheimer está sobre diagnosticado? ¿Es una enfermedad genética o ambiental? ¿Qué hacer cuando recibimos la noticia del diagnóstico sobre un familiar cercano? ¿Qué papel debe desempeñar la familia? ¿Quién será el cuidador principal? ¿La pseudodemencia depresiva es Alzheimer? Cuestiones que preocupan, e incluso angustian, a muchas personas actualmente.

Si te la perdiste, aquí te dejamos el audio. Seguro que lo encontrarás interesante.


martes, 27 de agosto de 2013

¿Otra vez el "síndrome postvacacional"?


Leemos estos días mucho en la prensa sobre el llamado síndrome postvacacional. Así que esta entrada no va a ser una repetición más de síntomas, posibles remedios, etc. Queremos, más bien, ofrecerte otro punto de vista que desdramatice un poco tanto dato. Vaya por delante que, si volver de las vacaciones a tu rutina diaria te causa realmente un problema, debes consultar a tu médico, puesto que los síntomas de dicho síndrome podrían estar enmascarando otro tipo de estado de angustia, depresión u otra afección subyacente.

lunes, 5 de agosto de 2013

El movimiento "Slow" y otras ideas para frenar a tiempo


Acaba la jornada en la oficina, recojo a la niña, la llevo a clase de inglés, mientras, yo tengo la de aerobic, la recojo otra vez, conduzco hasta casa pero, por el camino, aprovecho para parar un momento en el supermercado y hacer la compra más urgente, llegamos a casa, ducha de la niña y mía, preparo la cena, recojo trastos mientras se la come, se lava los dientes, le leo un cuento, niña a dormir, cenamos los mayores, luego queda un trabajo por terminar que me llevé de la oficina, lo termino, veo un poco la tele, se me cierran los ojos en el sofá... A las 12:30 a la cama, a las 6:30 suena el despertador y vuelta a empezar!!!

La vida muchas veces se acaba convirtiendo en un sucesión de actividades a un ritmo frenético: corremos para esto, para lo otro, corremos, corremos, corremos y muchas veces no sabemos ni por qué corremos tanto. Y claro, todo eso supone una montaña de agobio y estrés, que intentamos romper en vacaciones. Quince días o un mes para "recargar las pilas" y volver a lo de siempre.

miércoles, 16 de enero de 2013

Interacciones del pomelo con algunos medicamentos

Hace años, por casualidad, en el curso de una investigación sobre un medicamento hipotensor (para bajar la tensión), se descubrió que el pomelo interactúa con los principios activos de ciertos medicamentos, hasta el punto de llegar a ser peligroso en algunos casos. Este llamado "efecto pomelo" se ha observado en algunos medicamentos muy utilizados, entre los que se encuentran antihistamínicos, antigripales, antibióticos, antifúngicos, anticolesterolémicos, hipotensores, algunos antidepresivos, y otros utilizados para el tratamiento del cáncer, la impotencia, etc. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

Tiempo de crisis... Tiempo de empatía

Vivimos tiempos difíciles, no hay duda. Las noticias a diario nos preocupan, a veces nos angustian y pueden llegar a obsesionarnos. Los periódicos, la televisión, la radio, Internet, etc., nos abruman con el paro, la prima de riesgo, los recortes de sueldos y prestaciones, las subidas de impuestos, el coste de la vida que se dispara... Muchísimas personas lo están pasando mal y otras muchas están atemorizadas pensando en que pueden perder su trabajo, en que sus condiciones son cada vez más precarias. No es que se vean nubes de tormenta, es que el chaparrón ya nos está cayendo encima y no sabemos cuándo parará.