sábado, 26 de noviembre de 2016

De niño mimado a tirano: ¿dónde está el límite?

Educar a los hijos es, sin duda, una labor difícil. No siempre se puede encontrar el equilibrio entre autoridad y libertad: hasta dónde debemos permitir y dónde están los límites adecuados. Últimamente se oye mucho el término "sobreprotección", con toda la carga negativa que conlleva. Es indudable que queremos proteger a nuestros hijos, que no les ocurra nada malo, evitar peligros, disgustos y malos ratos. Pero evitarles todo lo negativo, ¿va a hacer de ellos personas más responsables y capacitadas para enfrentarse a la vida?

Por otra parte, la baja natalidad en España en los últimos años muestra una consolidación en la tendencia del hijo único, lo cual ayuda a que, en muchos casos, el niño o la niña reciba toda la atención, todos los cuidados, todos los mimos y todos los recursos de su unidad familiar y que crezca siendo el centro de ella.

Otro aspecto a considerar es el retraso de la maternidad en España. Actualmente el 33% de los niños que nacen en España son hijos de mujeres de más de 35 años. En 2012 hubo el triple de embarazos en mujeres de más de 40 años que en 2000. Y la tendencia, con el desarrollo de las técnicas de fecundación asistida, va en aumento. Aunque no vamos a entrar en las posibles causas y consecuencias, es indudable que en pocos años veremos (ya estamos viendo) padres y madres de hijos adolescentes, con edades cercanas a los 60 años, edad a la que no siempre se tienen las fuerzas para enfrentarse adecuadamente a los conflictos y dificultades que frecuentemente surgen con los hijos en esta etapa, sobre todo, si se ha ido postergando la tarea de inculcar la necesidad de unas normas y la educación en la responsabilidad y el respeto.

Imagen de Dreamstime.com
Paralelamente, en nuestro país se está incrementando el número de agresiones de menores a sus padres. Según el estudio  de The Family Watch "Menores violentos ¿Un tema menor? Violencia filioparental y uso indebido de la tecnología", presentado en junio de este año, la violencia ejercida por los hijos menores de edad sobre sus padres ha aumentado un 223 por ciento en España desde 2007 a 2014.

Entonces, ¿cómo puede ser que muchos niños y adolescentes (sin querer generalizar) estén mejor atendidos, mejor cuidados, mejor protegidos que nunca y, sin embargo, se produzcan más agresiones y malos tratos hacia los padres que nunca? Aunque no es una respuesta sencilla, ni tiene una causa única, en nuestra opinión algo tiene que ver en ello: "más" no siempre quiere decir "mejor". En otras palabras: dar a los hijos todo lo que quieren no implica que eso sea lo que necesitan, ni lo que les conviene.

Volvamos, entonces, al título de la entrada: ¿Dónde está el límite entre un niño mimado y un tirano? Diríamos que un niño mimado y más tarde excesivamente mimado acabará, posiblemente, convirtiéndose en un tirano. Los niños a partir de los 3-4 años intentan "medir" su poder frente al de sus padres, se empeñan en que se les compren golosinas o juguetes, en hacer lo que les apetece y en no hacer lo que les pedimos... Y si no consiguen lo que quieren, rabieta al canto. Es una forma de llamar la atención y forzarnos a conseguir sus deseos. Pero muchas veces cedemos por distintas razones: por evitar el escándalo en un lugar público (véase centro comercial, kiosco, etc.) o simplemente porque no tenemos ganas de jaleos y buscamos un poco de tranquilidad. El problema es que, cediendo en estos casos, reforzamos el comportamiento del niño o la niña, quien acaba aprendiendo que, si se enrabieta lo suficiente, terminará por conseguir lo que quería. Y según va creciendo en edad, sus rabietas y exigencias se van volviendo más fuertes y sus presiones, más intensas.
Imagen de es.123rf.com

¿Y cuáles son las características de un niño excesivamente mimado o tirano? No todos presentan exactamente las mismas características y/o en el mismo grado, pero en general, el niño muy mimado:

  • Reclama constantemente la atención de los demás, pues se cree el centro del mundo y espera que satisfagan inmediatamente sus deseos.
  • Se siente frecuentemente enfadado y ansioso, pues no siempre consigue lo que quiere. Además, está casi siempre insatisfecho, porque, en cuanto lo consigue, pide algo distinto.
  • Tiene baja tolerancia a la frustración, la incomodidad, el aburrimiento o a no conseguir inmediatamente lo que ha pedido.
  • Es poco empático, no puede ver cómo afectan sus conductas a los demás, ni reconocer que pueden sufrir por su causa.
  • Desafía constantemente las normas que se le quieren inculcar, pues las ve como una imposición externa con la que no está de acuerdo. Además, tiene poca tolerancia al castigo, entre otros motivos porque la culpa siempre es de los demás y sus propias conductas siempre tienen justificación.

Todo esto respecto a un niño muy mimado. Pero en el ámbito de la Psicología,aunque no hay un criterio universal, se suele considerar que el niño tirano, o niño con el "síndrome del emperador" ha traspasado ese terreno, para llegar al maltrato filioparental: hijos que maltratan a sus padres psicológicamente, amenazan, insultan, tiran objetos, dan golpes a paredes, puertas y muebles, e incluso, que los agreden físicamente. Puede parecer un problema de poca importancia, pero, mientras en el año 2008 se produjeron 2.000 denuncias, en 2015 se registraron 10.000. Solo en 2013 se iniciaron 4.659 procedimientos a jóvenes mayores de 14 años por este tipo de sucesos. Y hay que tener en cuenta que muchos casos no se denuncian por vergüenza y que los menores de 14 años en España no tienen responsabilidad penal, por lo que están excluídos de esta estadística. En España se producen al año unas 400.000 agresiones de hijos a sus padres y, según el psicólogo Javier Urra, el 13% de los jóvenes entre 12 y 18 años maltrata física o verbalmente a sus padres.

¿Cómo evitamos, entonces, llegar a este extremo? ¿Y qué hacemos si ya nos encontramos en él? Lo veremos en la siguiente entrada de nuestro blog.

Área de Psicología - Clínica Panaderos

domingo, 6 de noviembre de 2016

Duchar o bañar, pero no afeitar..., dice la OMS

La OMS recomienda 29 formas de detener las infecciones quirúrgicas y evitar microorganismos multirresistentes

Según nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) destinadas a salvar vidas, reducir costos y detener la propagación de microorganismos multirresistentes, quienes vayan a someterse a intervenciones quirúrgicas deben bañarse o ducharse, pero no hay que afeitarlos, y para prevenir infecciones solo se les deberían administrar antibióticos antes y durante la intervención, pero no posteriormente.

Las Directrices mundiales para la prevención de infecciones quirúrgicas contienen una lista de 29 recomendaciones concretas hechas por 20 de los principales expertos mundiales a partir de 26 revisiones de las evidencias más recientes. El objetivo de las recomendaciones, que también se han publicado hoy en la revista The Lancet Infectious Diseases, es hacer frente a la creciente carga de infecciones asociadas a la atención sanitaria tanto para los pacientes como para los sistemas de salud.
Imagen de es.123rf.com

“Nadie debería enfermar al buscar o recibir atención”, dice la Dra. Marie-Paule Kieny, Subdirectora General de la OMS para Sistemas de Salud e Innovación. “La prevención de las infecciones quirúrgicas nunca ha sido más importante, pero es compleja y requiere diversas medidas. Estas directrices son un valioso instrumento para proteger a los pacientes”.

Las infecciones quirúrgicas, causadas por bacterias que penetran a través de la incisión, ponen en peligro la vida de millones de pacientes cada año, y contribuyen a la propagación de la resistencia a los antibióticos. En los países de ingresos bajos y medianos, un 11% de los pacientes operados sufren infecciones. En África, hasta un 20% de las mujeres sometidas a cesárea sufren infecciones de la herida que comprometen su salud y su capacidad para cuidar a los hijos.

Pero las infecciones quirúrgicas no son un problema únicamente para los países pobres. En los Estados Unidos de América contribuyen a que los pacientes pasen 400 000 días más en el hospital, con un costo adicional de US$ 900 millones al año.

Prevención de las infecciones antes, durante y después de la intervención

Las directrices contienen 13 recomendaciones para el periodo prequirúrgico y 16 para prevenir las infecciones durante y después de la intervención. Dichas recomendaciones van desde simples precauciones, como bañar o duchar al paciente antes de la intervención o la mejor forma de que el equipo quirúrgico se limpie las manos, hasta orientaciones sobre cuándo utilizar antibióticos para prevenir las infecciones, los desinfectantes que hay que emplear antes de la incisión o las suturas que hay que usar.

“Antes o después, muchos de nosotros necesitaremos una intervención quirúrgica, pero nadie quiere contraer una infección en el quirófano”, dice el Dr. Ed Kelley, Director del Departamento de Prestación de Servicios y Seguridad de la OMS. “Aplicando estas nuevas directrices, los equipos quirúrgicos pueden reducir daños, mejorar la calidad de vida y contribuir a detener la propagación de la resistencia a los antibióticos. También recomendamos que los pacientes que vayan a ser intervenidos le pregunten al cirujano si va a seguir las recomendaciones de la OMS”.
Superbacteria Staphylococcus aureus - Imagen de CDCP PHIL

Hasta ahora no había directrices internacionales basadas en evidencias y la interpretación de las evidencias y recomendaciones de las directrices nacionales no era uniforme. Las nuevas directrices de la OMS son válidas para todos los países, adaptables a las circunstancias locales y tienen en cuenta la firmeza de las evidencias científicas, los costos y recursos necesarios, y los valores y preferencias de los pacientes. Por otra parte, al ofrecer recomendaciones más detalladas sobre la prevención de las infecciones, complementan la popular Lista de verificación de la seguridad quirúrgica publicada por la OMS.

Detención de la propagación de la resistencia a los antibióticos

Otro hecho importante es que las directrices recomiendan que para prevenir infecciones solo se utilicen antibióticos antes y durante la cirugía, una medida crucial para detener la propagación de la resistencia a los antibióticos. Al contrario de lo que es habitual, no se deben utilizar antibióticos después de la cirugía.

Los antibióticos son medicamentos utilizados para prevenir y tratar las infecciones bacterianas. La resistencia se produce cuando las bacterias sufren cambios a consecuencia del uso de estos medicamentos. La resistencia aparece de forma natural con el tiempo, pero el uso inapropiado de los antibióticos en los humanos y los animales está acelerando rápidamente el proceso.

La resistencia a los antibióticos está poniendo en riesgo los logros de la medicina moderna. Sin antibióticos eficaces para prevenir y tratar las infecciones, la quimioterapia del cáncer, las intervenciones quirúrgicas como la cesárea o las prótesis de cadera, y los trasplantes de órganos se volverán mucho más peligrosos y aumentarán las estancias en el hospital, los costos médicos y la mortalidad.

Muchos estudios revelan que aplicación de diversas medidas preventivas reduce significativamente los daños de las infecciones quirúrgicas. Un estudio piloto realizado en cuatro países africanos mostró que la aplicación de algunas de las nuevas recomendaciones podría reducir las infecciones quirúrgicas en un 39%. Sobre la base de estos ejemplos de éxito, la OMS está elaborando una guía y una serie de herramientas que ayudarán a las autoridades nacionales y locales a poner en práctica las recomendaciones.

Si quieres acceder al documento completo, pulsa en este enlace (documento PDF en inglés, 184 páginas, 1,43 Mb). Y si quieres saber cómo puedes ayudar a nivel personal para que no aumente la resistencia a los antibióticos, puedes leer esta entrada de nuestro blog.


lunes, 31 de octubre de 2016

Aditivos alimentarios: Códigos E

La preocupación por la alimentación como factor importantísimo en la propia salud no es algo nuevo, aunque desde la universalización de Internet, con la ingente cantidad de información (no siempre acertada) que aporta, se ha hecho mucho más patente en la población en general. Probablemente, el grupo de productos con peor fama es el de los aditivos alimentarios (conservantes, colorantes, edulcorantes...), los que empiezan la "E" seguida de un número. Pero, aunque los hay realmente peligrosos (por lo que en la Unión Europea están prohibidos), o potencialmente peligrosos, si se consumen en elevadas cantidades, otros no presenta ningún riesgo. 

Es necesario reconocer que su uso es imprescindible en nuestra sociedad actual, en que la cantidad de productos alimenticios que encontramos a nuestra disposición y el tiempo que transcurre entre su recogida, procesado, y el momento en que los servimos en la mesa harían imposible el consumo de la inmensa mayoría de esos alimentos. En palabras del Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación: "Los aditivos cumplen varias funciones útiles en los alimentos, que a menudo damos por sentado. Los alimentos están sometidos a muchas condiciones medioambientales que pueden modificar su composición original, como los cambios de temperatura, la oxidación y la exposición a microbios, . Los aditivos alimentarios tienen un papel fundamental a la hora de mantener las cualidades y características de los alimentos que exigen los consumidores, y hacen que los alimentos continúen siendo seguros, nutritivos y apetecibles en su proceso desde el "campo a la mesa".La utilización de aditivos está regulada conforme a tres criterios: que tengan una utilidad demostrada, que sean seguros y que no induzcan a error al consumidor."

Pero, ¿cómo puede el consumidor que va a comprar cualquier producto para su consumo entender lo que está comprando? En Internet se pueden consultar diferentes listas de aditivos permitidos y potencialmente peligrosos o totalmente desaconsejados, como esta elaborada por la Organización de Consumidores y Usuarios [] (archivo PDF). No obstante, es una solución poco práctica ir con unos cuantos folios al supermercado o a la tienda y ponerse a comprobar número por número.

Una solución más sencilla puede ser la instalación en el móvil de una aplicación de consulta que nos permita ver las características de los aditivos que contiene el alimento que nos interesa. Hemos probado una de ellas y es la que a continuación te presentamos. Se trata de "Códigos E - Aditivos Alimentarios", en la versión gratuita. Es una aplicación de David Rodríguez, de la cual existe una versión de pago, para eliminar los anuncios, cuyo precio es de 0,99 €. Aunque hay otras disponibles en Google Play, esta tiene la valoración más alta entre todas las gratuitas, con una puntuación de 4,7/5. Además, no solicita permisos especiales, lo cual es muy recomendable.

La instalación es sencilla. Al abrirla encontramos en la parte de arriba de la pantalla la conocida lupa de un buscador seguido de la letra E-. Podemos introducir los números con el teclado del smartphone o decirlos pulsando el botón del micrófono que veremos arriba a la derecha. Hemos encontrado más facilidad en el reconocimiento de voz si pronunciamos las cifras una a una, que si decimos el número completo ("tres, uno, cero", mejor que "trescientos diez"), lo cual posiblemente se deba al propio sistema de reconocimiento de voz de Google, más que a esta app en sí. Pero tampoco es un inconveniente; simplemente conviene darse cuenta del detalle.

Debajo del buscador, si no introducimos ningún número, aparece toda la lista de aditivos, por la cual podemos desplazarnos haciendo scroll en la pantalla. Pero, con lo bien que funciona el buscador, no merece la pena desplazarnos, a no ser que queramos ver uno de los primeros de la lista. Los aditivos aparecen sobre fondo verde, si son inofensivos, amarillo, si hay que consumirlos con precaución, y rosa, si son peligrosos. 

Una vez que tenemos el número y el nombre del aditivo en pantalla, tocamos sobre él y nos lleva a otra pantalla en la que aparece nuevamente el número y el nombre, con información ampliada: tipo, origen, uso, posibles efectos adversos y toxicidad, además de un botón para compartir la información. Además, hay un botón de altavoz, que en teoría es para oír la información en lugar de leerla, pero en nuestro teléfono no ha funcionado. No sabemos si es por la configuración de síntesis de voz del dispositivo o por otra razón.

Por otra parte, en la parte superior derecha de todas las pantallas hay un botón "i" que nos lleva a una breve información sobre los aditivos alimentarios, además de la exención de responsabilidad por posibles errores. 

En cuanto a nuestras pruebas, como hemos dicho la instalación es sencilla. La hemos probado en un Samsung Galaxy S7 Edge y ha funcionado con total fluidez y sin ningún "cuelgue", aparte de la cuestión del botón de sonido antes mencionada. La interfaz es clara y sencilla, lo cual contribuye a la rapidez de funcionamiento. Está disponible para dispositivos con sistema operativo Android, versión 2.2 y superiores, y puedes descargártela pulsando en este enlace.

Para terminar, nuestra opinión es que, si te preocupan los aditivos alimentarios, una aplicación como esta, sencilla, sin permisos especiales, rápida y, además, gratis, puede serte muy útil. Por todo ello, la recomendamos sin ninguna duda.

martes, 13 de septiembre de 2016

Convocatoria FSE 2016-17: MIR, EIR, PIR, BIR...

En el BOE de hoy, 13 de septiembre de 2016 se ha publicado la Orden SSI/1461/2016, de 6 de septiembre, por la que se aprueba la oferta de plazas y la convocatoria de pruebas selectivas 2016 para el acceso en el año 2017, a plazas de formación sanitaria especializada para Médicos, Farmacéuticos, Enfermeros y otros graduados/licenciados universitarios del ámbito de la Psicología, la Química, la Biología y la Física. Si quieres descargarte la convocatoria completa en PDF, pulsa en este enlace.

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha publicado oferta de 7.772 plazas de Formación Sanitaria Especializada, así como la convocatoria de la prueba selectiva 2016-2017.

Los contenidos más relevantes son:

Fecha de examen: 28 de enero de 2017

Plazas ofertadas para esta convocatoria:
  • Médicos (MIR): 6.328 plazas.
  • Enfermería (EIR): 994 plazas.
  • Farmacéuticos (FIR): 239 plazas.
  • Psicólogos (PIR): 128 plazas.
  • Biólogos (BIR): 34 plazas.
  • Radiofísicos (RFIR): 30 plazas.
  • Químicos (QUIR): 19 plazas.

Calendario de las pruebas selectivas

Plazo de presentación de instancias
Del 19 al 28 de septiembre de 2016, ambos inclusive
Exhibición Relaciones Provisionales de Admitidos
A partir del 11 de noviembre de 2016
Exhibición Relaciones Definitivas de Admitidos
A partir del 29 de diciembre de 2016
Fecha del examen
Sábado 28 de enero de 2017
Exhibición de Plantillas de Respuesta Correctas
A partir del 6 de febrero de 2017
Plazo reclamaciones a las Plantillas de Respuestas correctas
7, 8 y 9 de febrero de 2017
Reunión de las Comisiones Calificadoras
21 de febrero de 2017
Exhibición de las Relaciones Provisionales de Resultados
A partir del 28 de febrero de 2017
Exhibición de las Relaciones Definitivas de Resultados
A partir del 24 de marzo de 2017
Actos de Asignación de Plazas
A partir del 10 de abril de 2017
Plazo de Incorporación
22 al 26 de mayo de 2017

Si quieres ver la nota de prensa completa del MSSI, pincha en este enlace.

Si quieres ver más información en la página de FSE del MSSI (documentación, requisitos, localidades de examen, etc.), visita esta página de información general.

Además, si quieres aprovechar mejor tu tiempo y prepararte el examen en cualquier rato libre, repasando preguntas y respuestas, viendo imágenes, etc., en nuestro blog tienes reseñas sobre algunas apps gratuitas (tanto para Android como para iOS) para prepararte el MIR, EIR, BIR, PIR, etc., utilizando tu tablet o smartphone

Si te vas a presentar al examen de FSE 2016-2017 en cualquiera de sus modalidades, te aconsejamos que empieces cuanto antes y te deseamos mucha suerte.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Vuelta al cole y estrés: lo normal

Durante las últimas semanas estamos leyendo montones de artículos en prensa y entradas en blogs hablando sobre cómo preparar a los pequeños y no tan pequeños para la vuelta al cole: consejos para evitar el estrés de los niños, hacerlos protagonistas para que se involucren, participen y lo superen con más facilidad... Toda clase de opiniones y puntos de vista sobre tan "estresante" acontecimiento anual para los chavales.

Para algunos menores, la vuelta al cole puede ser problemática, especialmente en el caso de quienes hayan sufrido acoso escolar (el llamado bullying), niños muy introvertidos o con determinados problemas de carácter, que pueden necesitar una ayuda específica y un seguimiento más constante. También se complica un poco la situación en el caso de cambio de colegio, por lo que tendremos que estar atentos durante las primeras semanas o meses para asegurarnos de que la integración de nuestro hijo o hija es la adecuada y prevenir el fracaso escolar. Pero en la mayoría de los casos, y para la mayoría de escolares, es un proceso completamente normal: cientos de miles de alumnos vuelven a las aulas un poco nerviosos. En el caso de los adultos, hablábamos en nuestra entrada ¿Otra vez el "síndrome postvacacional"?  de que en general a todo el mundo le fastidia, al menos un poco, terminar las vacaciones y volver al trabajo y la rutina, pero muchas veces es sólo eso, un fastidio pasajero. Creemos que en los niños pasa más o menos lo mismo: de dos meses de libertad, juegos, algún viaje y horarios bastante flexibles, tienen que pasar a las obligaciones, deberes, estudios, horarios mucho más rígidos y responsabilidades. Y eso fastidia, pero nada más. Repetimos: no incluimos aquí los casos más difíciles, sino lo habitual en miles y miles de escolares.

Además, los niños tienen la ventaja de que les atrae volver a encontrarse con sus amigos, tener en muchos casos material escolar nuevo, recuperar el recreo..., situaciones que con frecuencia compensan la incertidumbre y la parte más negativa de esa vuelta al cole. Así que, insistimos, el proceso se completará en pocos días o semanas con total normalidad en la mayoría de los casos. Todos, desde pequeños, nos enfrentamos a diferentes situaciones de estrés y superar la vuelta al cole con naturalidad supondrá para los pequeños el refuerzo de sus propias capacidades.

Imagen de Freepik
Reconocemos que el asunto es más difícil para los alumnos de educación infantil, especialmente los de 3 años, a quienes un entorno desconocido y una situación totalmente nueva les produce frecuentes llantos e incluso rabietas. Una buena medida para ellos es que la despedida de los padres, abuelos, o la persona que los acompañe, sea lo más breve posible. Mejor dejarlos en la puerta del colegio que en la de la clase, nunca entrar con él en el aula (si los profesores no lo piden) y, si llora, no esperar a que se le pase, pueden ayudar a que el mal rato sea más corto. Las despedidas interminables con el niño o niña en brazos llorando y quejándose, más que ayudar, alargan innecesariamente este momento de angustia, por más que intentemos consolarlos y darles argumentos sobre lo bien que se lo van a pasar y lo mucho que van a aprender.

En cuanto a los niños algo mayores, es fundamental que no les transmitamos nuestra propia preocupación por su vuelta al cole. Los pequeños muchas veces oyen cuando parece que no están escuchando. Cuando se juntan unos cuantos adultos y, mientras sus hijos juegan, comentan: "espero que la profesora de este año sea mejor que la del pasado", o "a ver si este año lo lleva mejor, que el curso pasado lo empezó fatal", o comparten los comentarios de los temibles grupos de WhatsApp del cole, los niños pueden estar oyendo esas conversaciones, lo cual posiblemente incremente su estrés y su perspectiva negativa sobre la vuelta a clase.

En cualquier caso, no podemos olvidar que la sobreprotección es muy negativa: no podemos echar a correr cada vez que nuestro hijo se enfrenta al mínimo contratiempo, para protegerlo entre algodones, si queremos que crezca sano y capaz. Así que ayudémosles a superar la vuelta al cole quitando importancia a las pequeñas dificultades y dando una impresión de normalidad, aunque sin dejar de estar atentos a que todo vaya bien. Es como cuando los llevamos al parque: tenemos que dejarlos jugar, pero sin dejar de echarles un ojo.

martes, 6 de septiembre de 2016

Menores y coma etílico: ¿Qué hacer?

Leemos en la prensa el caso de una madre de Massachussets que ha publicado en Facebook una foto de su propia hija, Ryleigh Payton, intubada tras un coma etílico, para alertar sobre el riesgo de la ingesta de alcohol entre los menores, que incluye un enlace a la página en la que la madre ha publicado su propio relato de lo sucedido, junto con fotos de su hija.

Pero el objetivo de la madre al publicarlo no es solamente alertar sobre los peligros del alcohol en menores, sino sobre la necesidad de que quienes están a su alrededor sepan qué hacer en estos casos. O, por lo menos, de que hagan algo En el caso de Ryleigh, al parecer, todas sus amigas, mejores de edad, al ver que empezaba a encontrarse realmente mal, en lugar de pedir ayuda, la dejaron y se fueron. Seguramente se asustarían por la posibilidad de que sus padres se enterasen de que estaban, como diríamos aquí, haciendo botellón. Fue una conocida quien inició la localización de la madre y llamó a Emergencias, lo cual seguramente salvó la vida de esa chica. Así pues, ha sido la propia madre quien ha pedido que su caso se sepa y se difunda para que los menores sepan qué hacer en un caso como el que nos ocupa.
Ryleigh Payton - Foto publicada por su madre

Estamos completamente de acuerdo en que es necesario que todo el mundo, pero especialmente los adolescentes y jóvenes, sepan qué hacer ante una intoxicación etílica grave. En primer lugar, deberíamos hablar con nuestros hijos y explicarles que, ante un riesgo real, la importancia de una bronca o un castigo es irrelevante, respecto a la importancia de salvar una vida. Y como padres, deberíamos ser conscientes de que si nuestros hijos actúan como deben en un caso similar, la bronca o el castigo pueden ser, no sólo irrelevantes, sino contraproducentes. Es mejor hablar con madurez y sentido común, hacer que entiendan los peligros del alcohol y la importancia de su respuesta, que ponerles un castigo, el cual la próxima vez podría hacerles guardar silencio o, como en el caso de las "amigas" de Ryleigh, hacer que se alejen del lugar y la persona afectada.

En cualquier caso, si nos encontrarmos un caso de intoxicación etílica, ya sean menores o mayores de edad, lo más importante es valorar el grado de consciencia del afectado, así como la frecuencia cardíaca y respiratoria. Si está consciente y en más o menos buenas condiciones, y respira con normalidad, tenemos que asegurarnos de que esa situación no empeora. A continuación conviene avisar a un familiar, aunque los adolescentes siempre se resistirán para evitar las broncas o castigos antes mencionados.

Si, por el contrario, el paciente está inconsciente o cerca de estarlo, la situación es mucho más seria. Si es necesario, hay que evitar traumatismos en el paciente, colocándolo tumbado de lado para que no se atragante con los vómitos. En estos casos llamaremos siempre a los servicios de emergencias, pues una persona inconsciente con intoxicación etílica grave puede entrar en estado de coma e incluso morir por una depresión respiratoria. Mientras llegan, comprobaremos que respira y, si es necesario, realizaremos las maniobras de RCP. Puede ser útil que los adolescentes y jóvenes tengan en el móvil una aplicación como "El ABC que salva vidas"  y estén familiarizados con ella, por si necesitan hacer una reanimación cardiopulmonar con ocasión de un coma etílico o en cualquier otra circunstancia.

Por tanto, es recomendable que hables con tus hijos sobre los peligros del alcohol y también sobre qué hacer si se encuentran en una situación similar a la comentada. Pero, sobre todo, que sean plenamente conscientes de que lo importante es hacer algo, nunca callárselo y alejarse. Y, si no saben qué hacer, muchas veces, la mejor forma de ayudar a un amigo es, simplemente, pedir ayuda.



miércoles, 31 de agosto de 2016

Niños con móvil: Y luego nos quejamos (y II)

Hace unos días, en la primera parte de "Niños con móvil: Y luego nos quejamos", contábamos una escena familiar en la que los niños jugaban mientras los padres miraban continuamente sus móviles y hablábamos de la importancia del ejemplo hacia los hijos.

Vamos a presentar ahora otra escena diferente, de la que también fuimos testigos hace unos meses: estamos tomando un café varias personas en una terraza un atardecer del pasado mayo. La terraza está en uno de los lados de una plaza peatonal, en un pueblo de unos 18.000 habitantes, cercano a Valladolid. Unas mesas más allá hay tres parejas tomando algo y charlando. En la mesa de al lado hay cinco niños, todos varones, a los que calculamos entre 8 y 10 años. Son los hijos de las tres parejas. Cada uno tiene su teléfono móvil y escribe constantemente. Aparentemente están utilizando alguna aplicación de mensajería instantánea (Whatsapp o similar). No hablan entre ellos, ni se miran siquiera. Sólo miran la pantalla y escriben.

Observo la escena durante unos minutos y comento a mis compañeros de tertulia: "Estos niños tendrían que estar dando patadas a una pelota, corriendo, montando en bici o en patinete... Tendrían que aprovechar para jugar, en vez de estar toda la tarde sentados, embobados cada uno con su móvil". Una de mis contertulias, que, además de madre de cuatro hijos es directora de un colegio de Primaria y habituada, por tanto, a tratar con niños y a observarlos, me responde de inmediato con un razonamiento que me parece muy apropiado: "Si los niños estuviesen jugando por la plaza, sus padres tendrían que estar echando un vistazo de vez en cuando, preocupándose de que tuvieran cuidado, que no molestaran a los demás, que no se hicieran daño, que no se acercaran a la carretera... Ahora los tienen a la vista y saben que no corren ningún peligro, así que pueden despreocuparse y tomarse el café tranquilamente."

Así que los niños protagonistas de esta escena han ganado en seguridad para ellos y tranquilidad para sus padres. Pero, ¿qué han perdido? El juego al aire libre contribuye positivamente al desarrollo del niño. En el plano físico, las mejoras en el desarrollo de su motricidad gruesa, su movilidad, la percepción de sus límites físicos y sus capacidades (y el intento de superarlos) se oponen al posible incremento del sedentarismo, la baja forma física y la posible obesidad futura de la que alertan algunos estudiosos del tema, por el uso abusivo de las pantallas. 

En cuando al aspecto psicológico, el juego en grupo fomenta la colaboración y la creatividad. Inventando o adaptando juegos los niños aprenden a establecer reglas, a respetarlas, a resolver conflictos, a escuchar, participar y llegar a acuerdos... Muchas aptitudes que más adelante, serán de incalculable valor en su vida adulta y que son muy cotizadas en diferentes empleos y profesiones. Esas capacidades de respeto a los demás y resolución de conflictos son también fundamentales en su vida afectiva y las necesitarán para enfrentarse a muchísimas situaciones cotidianas, tanto laborales como familiares y sociales.

Y ya que hablamos de la faceta social, la convivencia cara a cara, hablar en vivo, aprender a escuchar, ayuda a mejorar la expresión oral, a hacerse entender sin emoticonos y a comprender a los demás en directo, evitando malentendidos, pudiendo explicarse, corregirse y mejorar sus relaciones sociales y su capacidad de empatía.

No vamos a extendernos más sobre las ventajas del juego real sobre el uso, posiblemente abusivo, del teléfono móvil. Pero sí a hacer una reflexión sobre lo que algunos han dado en llamar las "pantallas niñera" o los "smartphones y tablets niñera": dejar a los niños "al cuidado" de un teléfono móvil o una tableta, de manera que ellos estén quietecitos en el sofá y nosotros más cómodos, mientras podemos dedicarnos a las tareas domésticas, terminar algún trabajo pendiente, leer, descansar o, simplemente, mirar nuestras redes sociales y charlar con los amigos a través de nuestro móvil. Es indudable que las "nuevas tecnologías" abren infinitas posibilidades a los chavales y que tienen que acostumbrarse a manejarlas. Pero es necesario controlar el tiempo y el uso concreto que de ellas hacen los niños. Hasta los 12 años su uso debería ser guiado por los padres o algún adulto cercano que evite, tanto el abuso como el acceso a contenidos inapropiados. Nuestra comodidad o tranquilidad, si una escena como la antes descrita se repite constantemente, tanto en casa como fuera de ella, puede estar contribuyendo a que los niños no se desarrollen ni maduren adecuadamente. El móvil puede ser un complemento, pero nunca un sustituto del juego al aire libre, de la experiencia directa ni de las relaciones humanas reales.

Es indudable que la sociedad ha cambiado y que actualmente no es fácil, sobre todo en entornos urbanos o en pueblos grandes, que los niños y niñas puedan salir a la calle a jugar libremente. Por eso debemos aprovechar esas ocasiones para enseñarles que, a veces, el mejor uso que pueden dar al móvil es dejarlo en casa.